miércoles, 22 de mayo de 2013

LAS LENGUAS INDÍGENAS DE NICARAGUA


                               LAS LENGUAS INDÍGENAS DE NICARAGUA
Por Amadeo Albuquerque Lara

Cuando los conquistadores españoles arribaron a tierras americanas encontraron una gran variedad de lenguas, ya fuera en Centroamérica, el Caribe o América del Sur. Por la imposición del idioma español, gran número de estas lenguas se fueron extinguiendo. Por lo menos hay tres razones para esta extinción: primero, los conquistadores dieron mayor importancia a su lengua invasora: el español, puesto que era el medio de comunicación para conquistar los nuevos territorios; segundo, los conquistadores utilizaron una lingua franca (el náhuatl, en Nicaragua) escogida entre las lengua indígenas, según el mayor número de hablantes para adoctrinar y someter a los indígenas de cada país o región; de esta manera dejaron sin importancia a las otras lenguas (Véase LISBOA, 27 DE MAYO DE 1582): “Don Phelipe – Que en la Universidad de Lima haya cátedra de gramática, y para que entre las cátedras que se instruyan haya una de la lengua general de los indios); tercero, los mismos conquistadores infundieron en la mentalidad de los hablantes nativos que la lengua que ellos hablaban era inferior a la de los señores conquistadores. Así se impuso el español y así sucumbieron algunas de las lenguas autóctonas.
Solamente he puesto el ejemplo de los conquistadores españoles y las lenguas indígenas de América; pero el mismo principio se ha repetido en las demás partes del mundo. Por ejemplo: los peregrinos que venían de Inglaterra, impusieron su lengua a los subyugados norteamericanos autóctonos; los mismos ingleses han impuesto su lengua en todas las colonias dominadas por ellos. Asimismo, los franceses, los holandeses y los portugueses también han impuesto su idioma en sus colonias. Sólo para citar estos pocos casos.
México es el país que mejor ha conservado los idiomas indígenas. Por ejemplo, en ese país todavía se habla el náhuatl, mientras que en Centroamérica ya no se practica. El maya se habla además de México, en Guatemala. En Honduras, en el departamento de Yoro todavía los tolupanes hablan la lengua xicaque, jicaque o tol; pero son una pequeña minoría quizás unos 700 hablantes. Cuando los españoles vinieron a Nicaragua se encontraron con esta tribu de los xicaques entre la frontera norte de Nicaragua y la sur de Honduras y según narran los historiadores, los conquistadores tuvieron sufrieron la resistencia de esta tribu, por eso no pudieron resistir sus ataques y los catalogaron como rebeldes, sanguinarios y guerreros.
Lo que me llama la atención es que mientras las universidades de Honduras han patrocinado investigaciones sobre esta tribu para saber cuáles eran sus costumbres, cultura y lengua, en Nicaragua solamente conocemos el criterio de los cronistas españoles. Y no solamente se ha abandonado a los xicaques, sino que también la lengua matagalpa, chontal, mangue, sutiaba o sutiava, chorotega, pipil y náhuatl, a pesar de que esta última nos dejó un inmenso número de toponimias. Asimismo, nos hemos olvidado de las lenguas de la costa caribe, tales como el sumo, mayangna, panamahka, twahka, ulúa, mískito y rama. Lingüistas del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), Estados Unidos de América, como Ken Hale, Collette Grinevald, Wayne O’Neil, el nicaragüense doctorado por el MIT, Danilo Salamanca y otros han realizado estudios del sumo, ulúa (Ken Hale) y de la lengua rama (Collette Grinevald). La lengua rama se encuentra en extinción, pues sólo unos cuantos ancianos la hablan, porque los jóvenes la encuentran muy difícil  de aprenderla e innecesaria porque hablan el mískitu o el inglés criollo o ambos.
Los cronistas españoles se sorprendieron al encontrar una enorme diversidad de lenguas indígenas prehispánicas: alrededor de 123 familias de lenguas conformadas por cientos de lenguas y dialectos. En América del Sur, entre las más destacadas en la actualidad, se encuentran el guaraní con casi 8 millones de hablantes; el quechua sureño con cinco millones (Perú y Bolivia) y el quichua con dos millones y medio de hablantes; el aimara con un millón y medio; en México, el náhuatl con un millón cuatrocientos mil hablantes y en Guatemala y parte de México, el quiché y el maya con 900,000 cada una. Otras lenguas de Suramérica son: el taíno, el záparo y el mapuche. Todas estas lenguas han enriquecido con muchas palabras al idioma español. El záparo o sáparo se encuentra en estado de extinción, pues sólo un pequeño grupo de personas mayores lo hablan. Actualmente hay lingüistas que están documentándolo, antes que se extinga.
Nótese que a pesar de que la lengua náhuatl tiene casi millón y medio de hablantes en México, parece que a las universidades de Nicaragua no les interesa investigar cuál es su cultura, comparar la actual con la del período preclásico y clásico; investigar las características lingüísticas actuales, cómo interactúa con otras lenguas indígenas, corroborar o descartar si las palabras que se atribuyen al náhuatl son de esa lengua, etc. El nahuatlista mexicano más reconocido es el doctor Miguel León Portilla, antropólogo, historiador, filólogo y filósofo.  Y se sabe que otros estudiosos de esta lengua sostienen conferencias y simposios utilizando el náhuatl como lengua oficial. Algo más, la universidad de Yale ofrece un curso de verano de junio a agosto en donde se estudia la lengua náhuatl a profundidad. ¿Y qué pasa con nuestras universidades? Sin duda que este programa no les resultaría rentable.
                En Nicaragua había dos grandes familias lingüísticas: la uto-azteca que vino del norte y la chibcha, del sur más o menos de la región  del Orinoco. La lengua náhuatl, la pipil y la xicaque, jicaque o tol, por ejemplo, pertenecen a la familia uto-azteca; en tanto que la chorotega, la mangue y la sutiaba pertenecen al grupo oto-mangue. De la familia chibcha se origina el grupo misumalpa que a su vez contiene el mískitu, sumo y matagalpa. Pero en la costa caribe no existen solamente esas lenguas sino también la lengua mayangna, panamahka, twahka, ulúa, rama, entre otras.
Comenzaré el estudio de las lenguas indígenas del Pacífico de Nicaragua con las menos conocidas, como la lengua tol, xicaque o jicaque; la chontal, la matagalpa, mangue, sutiaba o sutiava, pipil, náhuatl y otras. Dejaré de último las lenguas pipil y náhuatl por ser las más conocidas por la enorme cantidad de nombres de lugares y ciudades, frutas, comidas y bebidas. Me refiero aquí a la lengua náhuatl, porque la pipil es propia de El Salvador.
La lengua tol, xicaque o jicaque
De entre las lenguas precolombinas nombradas por los españoles (1543), la que menos se conoce es la lengua tol también conocida como xicaque o jicaque, la cual es hablada por los tolupanes de Honduras. El término xicaque o jicaque es peyorativo. Ya hemos dicho que los historiadores o cronistas españoles describen a los xicaques como salvajes, sanguinarios y rebeldes; pero no se interesaron en su idioma aunque como dije ya, una universidad de Honduras ha realizado investigaciones sobre sus características.

Las razones que dan los investigadores del porqué hay tan pocos hablantes actualmente es la siguiente: “Las presiones discriminatorias ejercidas por los ladinos mediante burlas, imprecaciones y recriminaciones contra los torrupanes por la forma en que hablan el español, ha hecho que los indios se preocupen más por mejorar el español, que trasmitir su lengua a las nuevas generaciones.” Por eso muchas lenguas autóctonas están desapareciendo y es una lástima que no se hagan estudios de ellas antes que sea demasiado tarde.
El testimonio que ofrecen los investigadores que estuvieron cerca de esta gente es: “Nos dimos cuenta por medio de la experiencia vivida, la extrema pobreza y desigualdad social  en la que viven los Xicaques, son necesarios proyectos de desarrollo social, apoyo económico y educacional de igual forma atención para la conservación de la cultura.”


La lengua Chontal
Los chontales fueron también reconocidos por los cronistas españoles como caribes o caribisis. Los náhuatl tradujeron el término chontal como extranjero o “pueblo de afuera”. Algunos estudiosos nicaragüenses piensan que los chontales fueron confundidos con los matagalpas y los ulúas (véase a Eddy Kühl), pero este punto de vista no ha sido corroborado, pues existen estudios acerca de los chontales y de los matagalpas, por separado como veremos más adelante.
Segùn el cronista español, Capitán Gonzalo Fernández de Oviedo y Valdés en su “Historia General y Natural de las Indias” afirma: “Nicaragua, es un gran reino, de muchas y buenas provincias, y las mas de ellas anexas a cuatro o cinco lenguas distintas, apartadas y diversas las unas de las otras. La principal es la que llaman de Nicaragua (náhuatl) y es la misma que hablan en México o en la Nueva España. La otra es la lengua que llaman de Chorotega, y la tercera es la Chondal.” El mismo cronista afirma que los chorotegas y los niquiranos no se entendían con los chontales, lo que demuestra que la chontal era una lengua reconocida.
Pablo Levy, geógrafo-historiador, en sus “Notas Geográficas y Económicas de la República de Nicaragua”, publicada en 1871, dice en su capítulo primero que es muy probable que los caribisis (chontales)  dominaran todo el país de mar a mar y que fueron expulsados por los chorotegas a la parte oriental de Nicaragua para aprovechar la fertilidad de la tierra, la hermosura de los lagos y del clima de la parte occidental.
El Naturista e Investigador Inglés Thomas Belt, quien vivió durante cinco años en los minerales de Santo Domingo de Chontales, en Nicaragua, en su obra “El Naturista en Nicaragua” publicada en 1873, corrobora lo dicho por Levy al afirmar que los habitantes más viejos (los chorotegas) arrojaron a los “chontalli” (extranjeros o bárbaros)  hacia el interior del país; por lo tanto, el departamento fue nombrado por ellos; y además, afirma que para la época de la conquista todavía existía un número considerable de esta tribu.
               Estudiosos norteamericanos han escrito libros sobre los chontallis y popolucas; pero estos últimos se ubican en El Salvador, mientras que los primeros, en el interior de Nicaragua. Véase la referencia en inglés  ABORIGINAL AMERICAN LANGUAGES, DANIEL G./BRINTON, A.M., M.D., LL.D., Sc.D.,  Professor of American Archeology and Linguistics in the University of Pennsylvania.                                                    

               Es digno de notar que han sido profesores de renombre de universidades norteamericanas quienes se han interesado en el estudio de las lengua indígenas de Mesoamérica, mientras que nuestras universidades parece que están más interesadas en el campo de la economía, las ingenierías, las leyes y la administración de empresas, en su mayoría.
 
La lengua matagalpa o pantasma
            Todavía a mediados del siglo dieciocho había unos cuantos hablantes en los departamentos de Matagalpa y Jinotega, pero se extinguió en el siglo diecinueve.
El matagalpino, Eddy Kühl, ingeniero, arquitecto e investigador de estas lenguas indígenas comienza así su artículo sobre el lenguaje matagalpa:  “Historia de la lengua que aprendió Fray Lázaro del Guido en Sebaco en 1538, Fray Juan de Alburquerque en Sebaco, Matagalpa y Muimui en 1606, Fray Fernando Espino en Nueva Segovia en  1650, Fray Blas de Hurtado y Plaza misionando cerca de San Ramon en  1749, y el padre Victor Noguera en Matagalpa en los 1855”. Esta cita del ingeniero Kühl demuestra que el matagalpa era un idioma que todavía en el año 1855 era hablado por ciertos pobladores del departamento de Matagalpa, como más tarde vamos a corroborar por otros estudiosos de esta lengua.
Sin embargo, Kühl afirma que el matagalpa y el chontal eran la misma lengua, pero lingüistas e investigadores estadounidenses que han realizado estudios sobre estas lenguas distinguen a los “chontallis” de los matagalpa. Uno de esos prestigiosos investigadores es  Daniel G. Brinton, A.M., M.D., LL.D., Sc.D.,  Profesor de American Archeology and Linguistics en la Universidad de Pennsylvania. El mismo Kühl expone que “La lengua matagalpa se conoce por el uso de términos como li, cayán, güina, apan, entre otros.” Como es fácil recordar, en Nicaragua tenemos toponimias o nombres de lugares como Samulalí, waswalí, y Susulí; en el departamento de Masaya tenemos Pacaya, palabra que lleva la terminación –caya, posiblemente de origen matagalpa, aunque no lo puedo confirmar; Palacagüina y en el departamento de Chinandega, tenemos Cosigüina, pero los investigadores no lo han insinuado. Aunque estos nombres confirman lo dicho por el ingeniero Eddy Kühl en cuanto a las terminaciones –li, -cayán y –güina.
La fuente que cita Kühl entre otras es el padre Noguera y dice así: “Mi investigación comienza con Víctor de Jesús Noguera, que nació en 1835 y fue cura párroco de Matagalpa por varios periodos en la segunda mitad del siglo XIX. Él recopiló más de un centenar de palabras de la lengua matagalpa en 1855, en un documento que se extravió pero en 1874, cuando Noguera ya se encontrada viejo y retirado en Masaya, fue contactado por el médico y lingüista alemán Carl Berendt, quien le recitó solamente 97 palabras que se recordaba de memoria”
               Es una lástima que mientras hubo personas que a mediados del siglo dieciocho todavía hablaban esta lengua, nadie en Nicaragua o Centroamérica se interesó por recopilar información lingüística sobre la lengua matagalpa.   

               El proyecto Gutenberg se refiere a esta familia lingüística de esta manera: “la matagalpa es una familia interesante, la cual fue definida primeramente en The American Race.” Véase ABORIGINAL AMERICAN LANGUAGES por Daniel G. Brinton.                   
Habiendo visto una lista de palabras tanto de la lengua chontal como de la matagalpa, creí conveniente comparar algunos términos de ambas lenguas. Lástima que las listas de los recopiladores no contienen los mismos ejemplos para hacer más largas las comparaciones.

Vocabulario chontal y matagalpa.
Chontal maya

matagalpa

hombre
Winik
hombre
Misa
mujer
Ixik
mujer
Yueya
uno
untu
uno
Bas
dos
buyo
dos
Chatu
tres
Uxtu
tres
Guatba
cuatro
Chintu
cuatro
Botajio


Padre, madre
Amiske


Tío
Kukuke


Cabeza
Maike

                Como es fácil de notar, se ve que ambas lenguas tenían su propia estructura no compartida, pues el chontal registra la palabra hombre como winik, el matagalpa lo hace con la palabra misa. También los números se escriben diferente en cada lengua.
                   Otras palabras del matagalpa: comal: taspe; jícara: kumbo; tasca: tortilla; chuisli: riachuelo (agua que corre, en el idioma matagalpa); bulika: gallina; en Nicaragua se da el adjetivo búlica a una gallina o pollo de color variado entre gris, negro y blanco.
En español nicaragüense, especialmente en departamento de Matagalpa, cuando un río es poco profundo se dice que es taspito. También le damos el nombre de cumba a una jícara de forma redondeada. Este último término está más extendido en el territorio nicaragüense. De aquí se puede fácilmente reconocer el origen matagalpa de estas palabras. Por otro lado, de la palabra tasca: tortilla, por lo menos en Rivas en mi niñez se oía el nombre yoltasca al producto del elote o maíz tierno. Quizás por la lejanía del departamento de Matagalpa, algunos estudiosos hayan identificado este término como proveniente del náhuatl, como ha pasado con muchas toponimias de Nicaragua. No olvidemos que la palabra yol va antepuesta en yoltamal, que también es un producto del elote. Entonces, la palabra yoltasca es probablemente un híbrido: náhuatl-matagalpa.
Antes de cerrar este apartado sobre la lengua matagalpa, debo aclarar que debido a que los primeros investigadores de estas lenguas indígenas eran de nacionalidad alemana o estadounidense o que dominaban estas lenguas, como Carl Berendt, Gregorio Smutko, Daniel G. Brinton, entre otros, las toponimias indígenas se escriben con k o w, tales como bulika, mískitu, bosawás, waswalí, waslala, etc.
La lengua mangue
Los pobladores autóctonos de Monimbó, Masaya, hablaban el mangue que es una lengua proveniente del grupo oto-mangue, junto con la lengua chorotega. Debido a que no ha habido estudios serios efectuados por lingüistas formados, ha habido una serie de suposiciones en cuanto a la identidad de todas las lenguas autóctonas habladas en el territorio nicaragüense. Por eso se lee en artículos periodísticos que la lengua matagalpa era igual que la chontal, por ejemplo.

La lengua mangue está emparentada con el chiapaneco una vez hablado en México y el cual ha sido motivo de estudio de parte de lingüistas del “Summer Institute of Linguistics”, según me consta cuando en 1974 participé en un curso de verano en la Universidad de Dakota del Norte, en Grand Forks. No así el mangue que se extinguió en Nicaragua sin haberse impulsado una investigación lingüística de parte de instituciones reconocidas.
Según Wikipedia, el mangue se extinguió en el siglo XIX y lo único que existe es una pequeña lista de palabras, recogida por el investigador norteamericano Daniel G. Brinton en 1874, antes de la extinción de esta lengua. Se cree que para el año 1523 el número de hablantes de mangue llegaba a unos seis mil. García de Palacio, en el año 1576 menciona a los mangues y un siglo más tarde, Juan Vázquez de Coronado encontró una colonia de mangues en el extremo oriental de Costa Rica, en la provincia de Pacaca. Para demostrar la cercanía de ambas lenguas, la enciclopedia libre, Wikipedia, expone esta comparación léxica. Además, esta comparación demuestra que las lenguas mangue y chorotega no eran la misma cosa, pero que sí estaban emparentadas.
GLOSA
Mangue2
Chorotega3
'uno'
tike
teka
'dos'
ha
hausmi
'tres'
hajmi
hamij
'cuatro'
hahome
hahami
'cinco'
hagujmi
haunsmij
'hombre'
nyugo
ntihpu
'mujer'
noji
naji
'perro'
nyumbi'
nambi
'sol'
nomo
numu
'luna'
yu
yu
'agua'
nimbu
nimbu

Según el investigador de la Universidad Nacional Autónoma de México, Rubén Borden Eng, los mangues emigraron procedentes del altiplano de México, hacia el sur hasta cubrir el territorio conocido como la gran Nicoya: Nicaragua y Costa Rica. (Véase Fuentes y estudios sobre las lenguas del grupo chiapaneco-mangue)

Sutiaba o sutiava
La lengua pertenece al grupo indígena Oto-mangue, lengua que se habló en el Pacífico de Nicaragua, al noroeste en lo que ahora es el departamento de León. Hoy sólo conocemos la comunidad indígena de Sutiaba, pero desconocemos la contribución lingüística al idioma español. Como siempre, diferentes estudiosos relacionan las lenguas indígenas de Nicaragua y Centroamérica con distintos grupos o familias lingüísticas debido al poco estudio riguroso de estas lenguas. Por ejemplo, En 1925 el lingüista Edward Sapir en un artículo incluyó el sutiaba en el grupo hokano y para esta fecha ya el sutiaba estaba desapareciendo; en cambio, otros estudiosos han ligado la lengua sutiaba con la lengua xicaque, jicaque o tol, de la cual ya hemos tratado. La verdad es que estas lenguas tienen su origen en la parte sur de los actuales Estados Unidos de América, por lo cual el prefijo oto- se deriva de Utah.

Según Wikipedia, la lengua sutiaba está emparentada al tlapaneco que actualmente se habla en el estado de Guerrero, México; véase  Rensch [1976, 1977] y Suárez [1977].
Para demostrar el parentesco entre el tlapaneco y el sutiava, la enciclopedia muestra el siguiente cuadro léxico.

Comparación léxica

GLOSA
Sutiaba
Uno
i·mba
mba1
Dos
a·pu·
a3hma3
Tres
a·su
a2cu1
Cuatro
axku
a2kho3
Hombre
ra·bu
ša3bo3
Mujer
ra·bagu·
a'3go3
Perro
ru·wa
šu31
Sol
ahka
a3kha'3
Luna
uku
gő'3
Agua
i·lu
i2ya2

Hay que notar que cuando se compara el léxico de dos o más lenguas, debe tomarse en cuenta las características fonéticas y la morfología de cada una, los préstamos que pudo haber adoptado una de ellas y cómo ha evolucionado la palabra en una de ellas o en ambas. Pero como es fácil de notar, el parentesco de ambas lenguas es bastante cercano dado que las diferencias morfológicas son pocas.

La lengua náhuatl, nahuat, nahoa, nahua o pipil-nicarao,

Los españoles que vinieron a conquistar estas tierras pronunciaban la palabra nicarao por características andaluzas, por lo que no sabemos si originalmente el nombre del cacique era Nicaragua y por lo tanto, éste le dio su nombre a nuestro país.

Según el investigador de la universidad Don Bosco, Jorge E. Lemus, hay varios estudiosos que sitúan la venida de los pipiles procedentes de México, pertenecientes a los nahuas o náhuatl. La diferencia de escritura se debe a la época clásica cuando se conservaba la terminación –tl o si se trata de la ortografía posclásica: nahuat, nahua o naoa.

Los autores citados por Lemus son: Barberena 1966, Tompson 1948, Jiménez 1959, Fowler 1989, Juan de Torquemada (Monarquía Indiana, 1966 publicada originalmente en 1615) y fray Toribio de Benavente, Motolinía 1541. Según estos autores ubican la llegada de los pipiles a Centroamérica entre los siglos VIII y XIII que en igual época se ubica la migración de los náhuatl procedentes del actual Soconusco de México. Según ellos, los pipiles junto con los náhuatl venían huyendo de la tiranía de los Toltecas. Según el fraile franciscano Juan de Torquemada, él basa su cálculo de la llegada de los pipil-nicarao cerca de 728 u 832 años antes de la llegada de los españoles a Centroamérica, pues cuando él le preguntó a los pipiles acerca de su arribo, le contestaron que entre siete u ocho vidas de un hombre. Torquemada calcula la edad de un huehuetiliztli (viejo) en unos ciento cuatro años. De aquí su cálculo.

Según estudios realizados por Swadesh (1954-1955), los pipiles se separaron de los nahuas o nahuat durante el siglo IV, de allí sus diferencias lingüísticas. Los trabajos citados por Lemus son confiables pues fueron presentados en una reunión de la UNESCO de expertos en lenguas en peligro de extinción, en París, Francia en marzo de 2003.

Dada la lejanía de los arribos de estos grupos a Centroamérica, también resulta difícil de asegurar si los pipiles eran los mismos nahuas o eran diferentes. Lo que sí dan por seguro los investigadores es que los pipiles estuvieron asentados en El Salvador, en tanto que los nahuas nos han dejado una serie de nombres de lugares, lagos, frutas, comidas, bebidas y árboles, lo cual nos garantiza que aquí estuvieron ellos asentados.
            Algunos nombres de lugares, pueblos o ciudades son: Nicaragua, Managua, Malacatoya, etc. Nombres de frutas y vegetales: jocote, zapote, aguacate, cacao, tomate, chayote, ayote, chilli, etc. Comidas: nacatamal, nakatl (carne), tamal, yoltamal, güirila, guacamol, mole, etc. Bebidas: pozol, pinol, pulque, guarapo, tequila, etc. Árboles: pochote, jiñocuabo o jiñote, tempisque, ciguapaste, malinche, quelite (kilitl), etc. Animales: zopilote, chichiltote, coyote, tepescuintle, ocelote, pizote, etc.
Para cerrar este estudio debo explicar cuáles son algunos criterios que utilizan los lingüistas para analizar y clasificar una lengua determinada. Por ejemplo, se examina la estructura sintáctica: la posición obligada o libre de los elementos de la oración gramatical como el sujeto, el objeto y los complementos; por ejemplo, en español el orden de los elementos es bastante libre, el sujeto se puede omitir; el objeto puede ir antes del sujeto; en cambio en inglés el orden es más rígido y no se puede omitir el sujeto de la oración. En la estructura morfológica, se examinan los morfemas si van adjuntos a la raíz de la palabra, si la anteceden (prefijo), si van pospuestos (sufijos) o si la parten en dos (infijos); también si algunos de los morfemas se refieren al género, número o si se refieren a cosa o a humano, seres animados o inanimados, etc. En la parte fonológica y fonética, si los sonidos son nasales o nasalizados, dentales o dentalizados, laterales, fricativos, africados, alveolares o guturales, entre otros rasgos.
Sin embargo, la lingüística moderna prefiere realizar el análisis sintáctico, morfológico, fonológico y fonético observando a un informante nativo del idioma que se estudia. Recordemos que las lenguas deben analizarse como un acto de habla primeramente y luego, cómo habla esa lengua la comunidad como un todo. De modo que al hacer un estudio cuando ya una lengua está en su etapa de extinción, es muy difícil. Pudiera ser que la lengua haya sufrido la influencia de otras lenguas, que tenga palabras prestadas de otra lengua en contacto como beisbol, futbol, basquetbol, etc. Otro ejemplo es el mískitu que toma palabras prestadas del inglés, como layan (lion); batil: (botle); Babilun: (Babylon). Obsérvese que en ninguno de los tres ejemplos están representadas las vocales o, e. Por eso se duplica la a en lion; en la palabra batil, la a reemplaza a la o y la i reemplaza a la e; en Babilun, la u reemplaza a la o. Esa es la característica fonológica de la lengua miskita cuando se trata de los préstamos de otras lenguas.
Como hemos visto, los préstamos del inglés se someten a la estructura fonológica y alfabética, porque el mískitu tiene solamente  tres vocales: a, i, u. Por eso yo escribo mískitu y no moskito ni miskito. Pero como dije al principio de este estudio, me he concentrado en las lenguas extintas del Pacífico para darlas a conocer ya que han permanecido olvidadas de los programas educativos de Nicaragua y ni siquiera investigadores universitario se han preocupado por ellas. En tanto de las lenguas del caribe nicaragüense se han ocupado los destacados lingüistas del Instituto Tecnológico de Massachusetts, como queda documentado.
Sirva este corto estudio como un homenaje a las lenguas desaparecidas y olvidadas de los programas educativos y por el desinterés de los investigadores nicaragüenses.

Masaya, 22 de mayo de 2013





4 comentarios:

  1. En Méjico se les llamaba Chontalli a ciertas tribus “extranjeras”, parece que los nahua (plural de náhuatl) de Nicaragua también llamaban así a los extranjeros provenientes de las Antillas.
    Parece que los españoles pronunciaron mal la palabra Choluteca convirtiéndola en Chorotega pues en las lenguas Náhuatl y otras lenguas emparentadas no existía la “R” ni la “RR” y la “G” la pronunciaban como “K”.
    El mismo nombre de Nicaragua es una castellanización del original. Yo me inclino por la versión del “Nic-Anahuac” que vendría a traducirse como el “Entre dos aguas de aquí” o “Nuevo Méjico”. Es posible que a los inmigrantes nahua, el istmo de Rivas les haya recordado al México que dejaron atrás.
    Una de mis grandes dudas es esta: ¿Cómo es que los Caribes o Chontalli nombraron a la pequeña serranía chontaleña ‘Amerrique’ si estos, los Calibes no sabían pronunciar la “R”, mucho menos la “RR”?

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    1. Muy bonito trabajo éste, intentar rescatar las pocas palabras que se conocen de esos idiomas ya extintos. Que lástima que en el pasado no se hayan preocupado por ello y mucho más lastimoso es que en la actualidas no hagan algo . Los felicito

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  2. No ma había dado cuenta de este blog hasta hoy. Yo nunca he hecho los comentarios acerca de los Tolupanes de Honduras que aqui se citan y agradecería muchísimo que por lo menos borraran mi nombre.

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  3. Tal vez me tienen confundido con alguien más - tampoco soy de ninguna universidad de Honduras -

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