miércoles, 25 de octubre de 2017


SINTAXIS DE LOS ADJETIVOS DEVERBALES O PARTICIPIALES
Amadeo Albuquerque Lara
Tradicionalmente se ha enseñado, orientados por la gramática normativa, la RAE (1771), Nebrija (1492), Bello (1847), Manuel Seco (1989) y otros, que los verbos en español tienen dos participios: uno regular y otro irregular; aunque don Andrés Bello afirma que el participio es un derivado verbal adjetivo, por lo que se aparta de los demás respecto a este tema. Sin embargo, si aplicamos el análisis sintáctico con métodos modernos, el participio regular funciona como participio en los tiempos perfectos, sin cambio morfológico, pero el llamado participio irregular funciona como adjetivo que concuerda en género y número con el sustantivo al cual modifica; pero, además, conserva las propiedades sintácticas de los verbos. Ya demostraré estas funciones en el desarrollo de este artículo.

Hada Rosabel Salazar Burgos, en su tesis doctoral, “Descripción y representación de los adjetivos deverbales de participio en el discurso especializado”. cita a Bello en cuanto a su adelantado criterio sobre el participio como derivado verbal. Digo que Bello expresa un criterio adelantado, porque es un latinoamericano que se aparta bastante de la postura tradicional en cuanto al participio, y otros temas. Las siguientes son los criterios de Bello, citados por Salazar:

427 (204). El participio es un derivado verbal adjetivo, que tiene variedad de terminaciones
para los números y géneros; las cuales son siempre en o, a, os, as, y comúnmente en ado, ada,
ados, adas, o ido, ida, idos, idas. Así de los verbos compro, vendo, parto, pongo, escribo, salen los participios que figuran en estos ejemplos: fue comprado el jardín, tengo vendida la casa; los
terrenos comprados, las heredades vendidas, partida entre los hijos la hacienda, puestos en
almoneda los bienes, escritas las declaraciones.
B ELLO (1988: 348).  38

Bello llama “derivado verbal adjetivo” a los adjetivos deverbales tal como se emplean en la sintaxis moderna, sin la presencia de los verbos “tener”: “tengo vendida la casa”, oración que cita Bello. También se debe observar que Bello no avizora una estructura sintáctica encabezada únicamente por adjetivos deverbales sin que tengan antecedentes sintácticos dentro de una estructura oracional, como la que él cita pero sin desprenderse del apoyo de los verbos conjugados “ser” y “tener”. De manera que su teoría no se acerca todavía a las estructuras utilizadas por el diario español El País. Véase ejemplos más adelante.

Sin embargo, don Manuel Seco (1989), firma que los verbos tienen dos participios: uno regular y otro irregular, por ejemplo: el verbo ‘imprimir’, que es transitivo, tiene dos formas: “impreso” (adjetivo) e “imprimido” (participio). Como adjetivo, se dice ‘una página impresa’ y como participio, ‘he imprimido varias páginas’; obsérvese que la última oración está en voz activa y he utilizado el participio (imprimido), en una forma verbal perfectiva. Por lo tanto, la designación de “participio pasivo” no está bien, pues además se utiliza en oraciones activas, especialmente en las formas perfectas de los verbos. Otros ejemplos de “doble participio”, son: freído/frito, proveído/provisto, corrompido/corrupto, abstraído/abstracto, bendecido/bandito, etc. Pero don Manuel Seco acepta que “el verbo para funcionar como adjetivo, toma la forma de participio”, (SECO (1991 [1972]: 100-101, citado por Salazar) en cuya oración se ve claramente que Seco se refiere a los adjetivos deverbales o participiales, aunque no los nombra con la designación moderna; porque él dice que el verbo “para funcionar como adjetivo, toma la forma de participio”.

Según María-Elisa Cuyás de Torres, en su obra, Juan de Iriarte versus Nebrija. “A propósito del participio pasivo castellano en locuciones con valor temporal”, afirma: 
Don Antonio de Nebrija, “ha sabido ver y describir con detalle y precisión las diferencias entre estos dos tipos de participio en el castellano, tanto las de índole morfológica como, incluso, las sintácticas, es decir, la imposibilidad en estas perífrasis de que el participio concuerde con el sujeto o con el objeto directo de las mismas”.


Otra opinion sobre el participio es la de Alberto Millán Chivite: “En ocasiones, la propia conjugación verbal termina dando frutos inesperados, como cuando el participio, una de las tres formas no personales del verbo (junto con el gerundio y el infinitivo), se convierte en un adjetivo y pasa a actuar como tal. En ese caso, lo llamamos adjetivo verbal.”
(Millán Chivite, Alberto. Sintaxis del adjetivo español: orientación).

Por otro lado, la designación de “participio activo” tampoco es exacta, pues en realidad es un adjetivo terminado en –ente, -enta, -iente y –yente, pero la RAE dice muy bien que estas formas terminan en –nte; porque no reconoce la terminación –nta, etc:

“1. m. Gram. Forma verbal procedente del participio de presente latino, con terminación en -nte, que en español se ha integrado casi por completo en la clase de los adjetivos o en la de los sustantivos”. (RAE, Términos lingüísticos).

Por lo tanto, modernamente ya no debe considerarse como participio, sino como adjetivo o como sustantivo, como también lo reconoce la RAE. Sin embargo, en las escuelas y colegios se sigue enseñando la terminología de participios regulares e irregulares y de participios activos y pasivos. El Ministerio de Educación de Nicaragua debería aprovechar los talleres llamados “TEPCE” para actualizar a los maestros en los nuevos conceptos gramaticales y de literatura.

El adjetivo deverbal o participial
La designación “adjetivo deverbal o participial” no la he acuñado yo, pues varios gramáticos y lingüistas modernos la utilizan, incluso la misma RAE citada en el párrafo anterior. Me basta por ahora citar a la doctora Hada Rosabel Salazar Burgos, en su tesis doctoral, Obra citada. Además, cito a los autores Kornfeld y Resnick (2000, 2002), quienes analizan las funciones sintácticas de los adjetivos deverbales, especialmente los terminados en –ente y –dor, citados por Salazar Burgos, quienes aclaran el porqué de las designaciones que adoptaron las primeras gramáticas españolas al seguir la terminología de las gramáticas tradicionales: La primera gramática conocida es Tékhne Grammatiké de Dionisio de Tracia (s. I a.C.)  sobre la lengua griega, mucho después vinieron las gramáticas latinas. Así como el alfabeto latino es una adaptación del alfabeto griego, la primera gramática del latín fue también construida a imagen y semejanza de la gramática griega; es por ello que De lingua latina de Marco Terencio Varrón (c. 43 a.C.), reproduce en el latín el estatus que ya tenía el participio en Tékhne Grammatiké de Viljamaa (1998: 267), del mismo modo que la Gramática de la lengua castellana de don Antonio de Nebrija (1492), adopta el principio descriptivo del participio tomado del latín.” (Hada Rosabel Salazar Burgos, Obra citada).

Pero esta autora añade que “El participio, conforme está definido en estas gramáticas, es una pieza léxica híbrida entre el verbo y el nombre, de estatus indefinido”; en esto concuerda con el lingüista estadounidense de fama internacional, Noam Chomsky, (The Minimalist Program: 34) quien utiliza la fórmula para el adjetivo como una pieza léxica con características de nombre y verbo, así:
A = [+N, +V]; por lo tanto, basado en estas autoridades, analizo el llamado ‘participio pasivo’  como un verdadero adjetivo deverbal o adjetivo participial, porque conserva las propiedades sintácticas de los verbos, pero que también conserva la concordancia de género y número de los adjetivos con respecto al sustantivo que modifica. Este adjetivo se considera deverbal, porque procede de un verbo; y participial, porque asume la forma del participio tradicional, pero sin depender de un verbo en forma conjugada, como es el caso de los tiempos perfectos.
Don Andrés Bello, en su Gramática Castellana… asegura que
“Hay participios adjetivos en que no se invierte la acción del verbo; de manera que siendo pasivos por su forma, por su significado no lo son. Deponen pues, la significación pasiva, y pueden llamarse deponentes. Nacido, nacida, muerto, muerta, son participios deponentes porque decimos nacida la niña, muertos los padres, siendo la niña la que nació y los padres los que murieron. Los verbos que, como nacer, morir y otros muchos, no se prestan regularmente a la inversión pasiva, no pueden tener sino participios deponentes.” BELLO (1988: 350, citado por Salazar).

Notemos que Bello llama “participios adjetivos” o “participios deponentes” a las formas que concuerdan en género y número con el sustantivo al que modifican, pero que provienen de verbos intransitivos, porque dice que no se prestan “a la inversion pasiva”; es decir no provienen de verbos transitivos, los cuales permiten la transformación de la oración activa en pasiva. Sin embargo, los ejemplos que cito de los titulares del diario español El País dejan ver claramente que los adjetivos deverbales o participiales provienen de verbos transitivos por cuanto están seguidos de objeto directo. Bello llama “deponentes” a estos “participios”, porque él nota que siendo participios concuerdan en género y número con el sustantivo y que además, no dependen de un verbo en forma conjugada, aunque según él estos participios provienen de verbos intransitivos solamente. Con este criterio Bello supera en mucho a los gramáticos tradicionales de su época.

Por otro lado, la gramática de la RAE (1771) define el participio en activo y pasivo, así:
“En esta edición se divide el participio en activo, ―el que significa accion» (1771: 172) (causante, leyente, oyente), y pasivo, ―el que significa pasión ‖ (1771: 172) (causado, leído, oído)…”, (citado por Salazar).Sin embargo, la actual sintaxis del adjetivo participial o deverbal proviene de la frase verbal en donde originalmente el participio va acompañado del verbo ser, tener o estar, ejemplo:




“Fue consolado por un ruiseñor”   (Rubén Darío)
“Ni amó a las mujeres ni fue amado de ellas”  (Ortega y Gasset).“
“Todo lo tengo entendido” (Menedemo, La comedia Thebayda)
“…creo que estoy enamorado de usted”. (Mario Benedetti, El amor)

Pero el adjetivo deverbal o participial funciona como cualquier adjetivo, por cuanto concuerda en género y número con el sustantivo al cual modifica. Por ejemplo; el caso citado en el párrafo que sigue: “descubierto el planeta”, el adjetivo ‘descubierto’ concuerda en género y número con el sustantivo ‘planeta’. En otro titular del mismo diario: “Hallados en Marruecos los restos de los primeros 'Homo sapiens'”, el diario La Prensa interpreta el mismo titular de El País de España como impersonal, así: “Descubren en Marruecos los restos más antiguos del homo sapiens”. Otra vez El País titula así: “Hallado muerto en su celda el presunto asesino y violador de una niña de 11 años en México”. Sin embargo, los adjetivos léxicos ya sean calificativo o determinativos, no poseen las características sintácticas de los verbos transitivos, como por ejemplo de asignar caso abstracto de objeto directo; pero los adjetivos deverbales sí asignan un objeto directo o un sujeto, como en los titulares ya señalados, en donde el sujeto no interesa por eso lo calla.

Evidentemente, los titulares del diario El País demuestran que se ha omitido el verbo “ser” en la voz pasiva, el cual generalmente porta los rasgos gramaticales; en consecuencia, el adjetivo deverbal o participial asume la función del verbo que ha sido eliminado con la propiedad sintáctica de asignar caso abstracto a sus argumentos. Basado en esta función sintáctica, el diario El País de España se toma la libertad de destacar los titulares citados, mientras que el diario nicaragüense, LA PRENSA, prefiere utilizar la forma impersonal de los verbos, porque su corrector de prueba vacila en el criterio sintáctico del mencionado diario español.
Concepto de participio, según el DRAE:



m. Gram. Forma no personal del verbo que posee terminación -do en el paradigma regular del español y puede formar tiempos compuestos. 2. m. Gram. Forma no personal del verbo, asimilada frecuentemente al adjetivo en su funcionamiento gramatical, que es susceptible de recibir marcas de género y número y de participar en la formación de pasivas y otras perífrasis verbales.

Según el concepto del DRAE, no están incluidos los participios terminados en –to y –cho, como “cubierto” y “hecho, dicho”, etc. Por otro lado, debo aclarar que los participios derivados de verbos transitivos asignan caso abstracto de sujeto, objeto o complemento directo, tal como se demuestra en los titulares citados: “Descubierto el planeta…”, “Hallados en Marruecos los restos…” y “Hallado muerto en su celda…”. En estos ejemplos, las formas “descubierto”,  “hallados” y “hallado” conservan las características de los adjetivos al concordar en género y número con el sustantivo o sintagma nominal que sigue; pero también conservan la propiedad sintáctica de los verbos transitivos  de asignar caso abstracto de objeto o complemento directo. Es por esta razón que estas formas llamadas ‘participio’ por la gramática tradicional reciben el nombre de ‘adjetivos deverbales’ o ‘adjetivos participiales’, porque en algunos casos conservan la forma parecida al participio que acompaña a las formas compuestas del verbo; pero que morfosintácticamente se distinguen de ellos porque concuerdan en género y número con el sintagma nominal que va a continuación. Por tal razón, me remito al mismo don Antonio de Nebrija, citado por Salazar, para demostrar que nuestra lengua española sufre cambios constantemente tanto en la morfología, como en la sintaxis, sin obviar la ortografía.

[...] nuestra lengua castellana [...] a recebido en pocos siglos muchas mudanças; por que si la queremos cotejar con la de oi a quinientos años, hallaremos tanta diferencia y diversidad cuanta puede ser maior entre dos lenguas. A. de Nebrija (1989 3 ): 112.

Por supuesto, en tiempos de Nebrija no era común concebir ni mucho menos usar la forma participial aparte del auxiliar “haber”, “tener” o “ser”, como por ejemplo: he encontrado, has hallado, han hallado, tenemos entendido, etc. En estos ejemplos, los verbso auxiliares “haber” “tener” o “ser” portan la parte morfosintáctica de modo, tiempo, persona, género y número; en tanto que la forma de participio permanece sin cambio. Sin embargo, al faltar los verbos “haber”, “tener” y “ser”, la forma deverbal o participial adquiere la función morfosintáctica de concordancia de género y número, como cualquier adjetivo léxico, pero sin perder las propiedades sintácticas de los verbos de asignar caso abstracto al argumento interno de objeto directo, o del argumento externo como el sintagma nominal de sujeto.

Ejemplos planteados por Bello presentan el oficio sintáctico del verbo ser en compañía del adjetivo participial concordante con el sustantivo que sigue: “Os entregaron la carta” y su estructura pasiva, en donde va el verbo “ser” portador del tiempo y la persona gramatical: “Os fue entregada la carta”. Otro ejemplo: “Reveláronme el secreto” y su correspondiente pasiva: “Fueme revelado el secreto”. En ambos ejemplos se ve claramente que el adjetivo deverbal guarda la concordancia con el sintagma nominal que sigue, mientras que el verbo ser conserva el tiempo y la persona del verbo principal en la oración activa. Si cambiamos el género gramatical de ejemplos citados en este párrafo, tendríamos que el adjetivo participial concuerda también con el género femenino: “Fueme revelada la noticia”. (Bello, 1988:349; citado por Salazar.).

Sin embargo, Bello afirma que el participio “No admite, pues, como el infinitivo, el sujeto de su verbo ni complemento alguno acusativo”. De nuevo aquí Bello no concibe la propiedad sintáctica del adjetivo deverbal de asignar caso abstracto de sujeto y objeto directo, porque él afirma que estos “adjetivos verbales” provienen de verbos intransitivos.

Pero en los ejemplos citados por Bello, observamos que el adjetivo deverbal adquiere una función semántica de impersonalidad igual que “entregan la carta” o “entregada la carta”, “revelan el secreto o “revelado el secreto”, en caso que omitamos la presencia del verbo ser en la estructura de voz pasiva. Por consiguiente, lo que ocurre en los titulares de El País de España es una transformación de la voz pasiva mediante la eliminación del verbo ser o de cualquier otro verbo que lo acompañe en las formas perfectivas.

Entonces, volviendo a la tendencia moderna de titular las noticias por el diario español El País, lo que hace es eliminar el verbo principal de la oración para hacer sobresalir el participio deverbal con la propiedad sintáctica de asignar un objeto directo (tema de la noticia), además de la concordancia en género y número con ese sintagma. De esta manera podemos citar los ejemplos del párrafo anterior, así: “entregada la carta”, “revelado el secreto”.

En conclusión, en mi presente discusión gramatical he demostrado que no existen dos participios en español moderno, sino que la forma de participio regular acompaña a los verbos conjugados en los tiempos perfectos; mientras la forma irregular funciona como adjetivo por cuanto concuerda en género y número con el sustantivo al cual modifica. Además, queda demostrado que lo que la gramática tradicional llama participio irregular se comporta como un adjetivo deverbal o adjetivo participial y que también conserva las características sintácticas de los verbos conjugados por cuanto asignan caso abstracto a sus argumentos externo (sujeto) e interno, objeto o complemento directo); pero que además puede ir seguido de complementos adverbiales.
También he citado los criterios de connotados lingüistas para documentar mi postura en la designación de adjetivos deverbales o de adjetivos participiales, para contraponer los criterios de de la gramática tradicional. Y afirmo además, que estos adjetivos deverbales conservan las propiedades sintácticas de los verbos de los cuales proceden.

BIBLIOGRAFÍA
Bello, Andrés. Gramática de la lengua castellana destinada al uso de los americanos, 1847,  Santiago de Chile
Hada Rosabel Salazar Burgos, Tesis doctoral, Universidad Pumpeu Fabra, 2011
Kornfeld I. y Resnik G., Estructura argumental y propiedades categoriales: el caso de los adjetivos participiales (2000-2002)
María-Elisa Cuyás de Torres, Juan de Iriarte versus Nebrija. A propósito del participio pasivo castellano en locuciones con valor temporal», Cuad. fil. clás. Estud. lat., vol. 25 núm. 2 (2005) 123-140
Millán Chivite, Alberto. Sintaxis del adjetivo español: orientación).
Nebrija, Antonio. Gramática Castellana, Edición facsimilar, 1492
Real Academia Española, Gramática de la lengua castellana, 1771
Real Academia Española, Diccionario de la lengua Española, (DRAE), edic. En línea

Seco, Manuel. Gramática Esencial del Español, Espasa-Calpe, 1989

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