LOS SALMOS/
TEHILLIM (תהילים)
Profecías
cumplidas de los Salmos Mesiánicos, en el Nuevo Testamento (Lucas 24:25, 44-48)
Amadeo
Albuquerque Lara
El libro de
los Salmos, Tehillim en el Tanaj hebreo, Psalterion: Ψαλτήριον,
en griego, es una colección de himnos, de alabanzas, gratitud, oraciones y
poemas que expresan un amplio rango de emociones humanas como gozo, tristeza,
temor, esperanza, espiritualidad y adoración a Dios. Por estas razones, los
finales de cada uno de los cinco libros en que se dividen, todos terminan con
una doxología, como lo veremos más adelante. Los Salmos revelan
importantes atributos de Dios como su fidelidad, misericordia, justicia, poder
y cercanía con los necesitados. Por tanto, los Salmos no tienen poderes mágicos
ni deben ser considerados como amuletos ni talismanes para librar de pestes y
peligros, como algunos no creyentes y hasta creyentes acostumbran creer.
Según la
Encyclopedia Britannica, la version griega o Septuaginta usa la palabra Psaltērion
en vez de Salmos. En español tenenos la palabra “Salterio”, que en
algunas versiones se usa como alternativa de Salmo. La literatura rabínica se
refiere a Salmos como “Tehillim” (תהילים): Himnos de Alabanzas. “El libro de
los Salmos es citado o aludido aproximadamente 116 veces en el Nuevo
Testamento. Esto hace que sea el libro del Antiguo Testamento más citado en el
Nuevo. Además de las citas directas, hay numerosas frases y alusiones a los
Salmos en el Nuevo Testamento, lo que eleva el número total de referencias a
aproximadamente 400” (Crédito: Introducción a los Salmos)
Por tanto,
la razón de incluir el libro de los Salmos en este estudio es porque el Señor
Jesús lo citaba con frecuencia junto con la Ley y los Profetas, las tres partes
de las que están compuestas las Escrituras o Tanaj
hebreo. Tanto el Señor Jesús, así como los escritores de los Evangelios citan
constantemente las profecías en los Salmos referentes al Mesías, y su
cumplimiento en la vida, ministerio terrenal, como el Hijo de Dios, su celo por
la Casa de Oración, crucifixión, muerte y resurrección; porque según el Salmo
66:10 Dios no dejaría que su santo viera corrupción en el sepulcro.
La Biblia
hebrea atribuye 73 salmos a David, mientras que la Septuaginta o la traducción
griega del Antiguo Testamento atribuye 84 salmos. Basados en el Tanaj
hebreo, David, el ancestro de Jesús según la carne, escribió casi la mitad de
los 150 Salmos y muchos de ellos contienen profecías mesiánicas, tal como hemos
documentado en otra parte de este estudio.
Muchos de
los 150 salmos son de contenido profético. Según la Iglesia “Rey de Gloria”,
hay 22 profecías mesiánicas en los Salmos. Dicen los estudiosos de la Biblia
que hay más citas proféticas referidas al Mesías en el Libro de los Salmos, que
en cualquier otro libro del Antiguo Testamento; sin embargo, las profecías en
el libro de Isaías, Jeremías, Miqueas y Zacarías no son despreciables. Se
podría decir que Salmos e Isaías se destacan en las Escrituras
hebreas por el gran número de profecías mesiánicas. De manera que el libro de
Salmos y el profeta Isaías son “esencialmente proféticos”. Por ejemplo, Isaías
ha sido nombrado el Profeta Evangélico; y los Salmos, como “mesiánicos”. El
Salmo 110:4 afirma que Cristo es sacerdote y rey, según el orden de Melquisedec:
“Juró Jehová, y no se arrepentirá: Tú eres sacerdote para siempre Según el
orden de Melquisedec”; y este personaje misterioso era sacerdote y rey de
Salem.
Este libro
era el himnario de alabanzas del pueblo de Israel, cantadas en las principales
festividades, en las sinagogas locales, y en el Templo. Los Salmos, según el
idioma original hebreo, estaban agrupados en cinco libros o colecciones,
separados por doxologías que aparecen al final de los salmos
41, 72, 89, 106 y 150. La palabra “doxología” proviene del griego (δοξολογία):
expresión de gloria, loa o alabanza a
Dios. Por eso, el final de cada uno de los cinco libros en que se divide el
Libro de Salmos es una alabanza a Dios, o Doxología. (Crédito:
Encyclopedia Britannica).
Este último
salmo 150 consiste todo él en una doxología, según expertos en las
Escrituras hebreas o Tanaj. En nuestro Canon no los tenemos con
esa estructura organizativa, porque nuestros traductores han seguido el orden de
los libros en la Biblia Septuaginta o versión de los Setenta o LXX, la
cual es la traducción griega de la Biblia hebrea o Tanaj, por 72 rabíes judíos:
6 por cada una de las doce tribus de Israel.
Estos 72
sabios judíos fueron comisionados por el Sumo sacerdote de Jerusalén, por
instrucciones de Ptolomeo II Filadelfo (284-246 a. C.), monarca griego de
Egipto. Los 72 expertos en los idiomas hebreo, arameo y griego trabajaron por
separado en la traducción de los textos sagrados del pueblo judío. Dada la
autoridad y confiabilidad de esta traducción griega, Jerónimo o San Jerónimo la
tomó como base para hacer su traducción de la Biblia Vulgata Latina, la
cual fue por mucho tiempo la única autorizada; por el Concilio de Trento convocado
por el papa Paulo III entre 1545 y 1563. Este concilio autorizó la Biblia
Vulgata latina como la versión oficial de la Iglesia Católica.
En cuanto a
los cinco libros en que según los eruditos bíblicos se dividen los Salmos, ellos
sostienen que el número cinco es muy significativo, porque así como Moisés le
dio al pueblo de Israel los cinco libros de la Ley o Torah, o
Pentateuco, de la misma manera, David nos ha dejado las cinco agrupaciones del
Libro de los Salmos.
El Primer
Libro contiene los Salmos 1-41: la doxología que aparece al final del salmo 41,
marca el final del primer libro y dice así: “Bendito sea Jehová, el Dios de
Israel, Por los siglos de los siglos. Amén y Amén”.
El Segundo
Libro agrupa los Salmos 42-72, la doxología que aparece al final del Salmo 72,
marca el final del segundo libro: “Bendito su nombre glorioso para
siempre, Y toda la tierra sea llena de su gloria. Amén y Amén”.
El Tercer
Libro contiene los Salmos 73-89; la doxología al final del Salmo 89 marca el
final del tercer libro: “Bendito sea Jehová para siempre. Amén,
y Amén”.
El Cuarto
Libro agrupa los Salmos 90-106; la doxología al final del Salmo 106 marca el
final del cuarto libro: “Bendito Jehová Dios de Israel, Desde la
eternidad y hasta la eternidad; Y diga todo el pueblo, Amén. Aleluya”.
El quinto y
último Libro va desde el Salmo 107 hasta el 150. Este último Salmo 150, todo él
es una doxología, según los expertos en la Biblia hebrea; pero citaré sólo la
útima y bella doxología: “Todo lo que respira alabe a JAH. Aleluya”.
(Crédito: La Estructura del Libro de los Salmos, Biblia Reina Valera
1960)
Según las
doxologías de los Salmos, no solamente los humanos estamos invitados a alabar a
Dios, sino que la creación entera está invitada a adorar al Señor. Por ejemplo,
el Salmo 19:1-4 afirma: Los cielos cuentan la gloria de Dios, Y el
firmamento anuncia la obra de sus manos. 2 Un día emite palabra a otro día, Y
una noche a otra noche declara sabiduría. 3 No hay lenguaje, ni palabras, Ni es
oída su voz. 4 Por toda la tierra salió su voz, Y hasta el extremo del mundo
sus palabras”.
Como se ha
documentado anteriormente, los Salmos encabezan los Escritos o Ketuvim,
y por algo mantienen esta distinción. Por tal razón, Jesús los cita junto con
La Ley y los Profetas, porque eran las divisiones del Tanaj, o Antiguo
Testamento, para los cristianos. Por otro lado, los escritores de los
evangelios siempre se refieren a estas Escrituras, cuando afirman: “Para
que se cumpliera lo que está escrito” (Mateo 1:22). O “es necesario
que se cumplan las escrituras” (Lucas 22:37 y 40 versículos más).
En su
ministerio terrenal, el Señor Jesús citó Salmos que se refieren a su divinidad,
y a su igualdad con el Padre. También, los evangelistas y escritores del Nuevo
Testamento, en su relato del nacimiento, ministerio, pasión y muerte de Jesús
destacan los pasajes de algunos Salmos que se refieren a aspectos de la
Pasión y su cumplimiento.
Por
ejemplo: Traicionado por uno de los suyos (Salmo 41:10) “, Sus manos y
pies serían perforados (Salmo 22:16), Sería escarnecido y despreciado (Salmo
22:6-8), Le darían a beber vinagre (Salmo 69:21), Sobre sus ropas echarían
suertes (Salmo 22:18), Resucitaría después de su muerte (Salmo 16:10),
Ascendería al cielo (Salmo 68:18) (Tomado y editado de “Salmos Mesiánicos”)
Revisión
personal de otros salmos
Después de
revisar algunos Salmos más conocidos, encuentro las referencias al Mesías como
el ungido de Dios, como el Hijo de Dios en el salmo 2:7, “Yo publicaré el
decreto; Jehová me ha dicho: Mi hijo eres tú; Yo te engendré hoy”; Luego,
el escritor, a los hebreos hace referencia a este Salmo, así: “Porque
¿a cuál de los ángeles dijo Dios jamás: Mi Hijo eres tú, Yo te he engendrado
hoy, y otra vez: Yo seré a él Padre, Y él me será a mí hijo?” (Hebreos
1:5-14).
Salmos
que hacen claras referencias a la crucifixión de Cristo: el Salmo 16:10 y
siguientes. El salmo 16:10, dice claramente: “Porque no dejarás mi alma
en el Seol, Ni permitirás que tu santo vea corrupción”. referencia a
la Resurrección de Cristo, a pesar de que estuvo tres días en el sepulcro: el Sheol
hebreo (שְׁאוֹל), o Hades griego [ᾍδης (Hādēs)].
Nota:
La Biblia no menciona que Cristo “descendió a los infiernos” como reza el “Credo
de los Apóstoles” (sin fecha ni autoría de los Apóstoles de Jesús). La Iglesia
católica se basa en pasajes bíblicos como Efesios 4:9, donde se menciona que
Jesús descendió a las "partes más bajas de la tierra", y 1 Pedro
3:19, que habla de que Jesús “predicó a los espíritus encarcelados”. Pero
ninguno de los dos pasajes citados mencionan la frase que Jesús “descendió a
los infiernos”, en los tres días que estuvo en el sepulcro.
El Novum
Testamentum Graece de Nestle-Aland afirma en Efesios 4:9: “κατέβη εἰς τὰ κατώτερα
μέρη τῆς γῆς”: “él descendió hacia las partes más bajas de la tierra”,
literalmente en griego. El idioma griego no registra ninguna palabra para
“infierno”. Esta palabra la han tomado del latín “infernum”, las
profundidades de la tierra. Sin embargo, esto no quiere decir que Jesús no haya
dejado claro la realidad del Infierno, cuando se refiere a donde el “gusano no
muere, y el fuego nunca se apaga” (Marcos 9:44, 46, 48) y otros pasajes citados
por Jesús.
El
Salmo 22 está lleno de citas que se refieren a Jesús, a la hora más triste de
su crucifixión. El salmo 22:1, “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has
desamparado? Estas mismas palabras de Jesús en la cruz las registra
Mateo 27: 46: “Y cerca de la hora novena, Jesús clamó a gran voz,
diciendo: ¡Elí, Elí!, ¿lama sabactani? Esto es: ¡Dios mío, Dios mío!, ¿por qué
me has desamparado? 47 Y algunos de los que estaban allí, al oírle, decían: A
Elías llama este”. La frase citada la dijo Jesús en arameo; por eso, los que
estaban cerca no entendieron y pensaron que llamaba a Elías.
“Salmo
22:16, “Porque perros me han rodeado; Me ha cercado cuadrilla de malignos;
Horadaron mis manos y mis pies”. El evangelista Marcos en 15:25
escribe: “Era la hora tercera cuando lo crucificaron”, o sea la hora en que
horadaron sus manos y sus pies a la cruz.
Salmo
22:18, “Repartieron entre sí mis vestidos, Y sobre mi ropa echaron
suertes”. A este salmo se refiere el apóstol Juan 19:24: “Entonces
dijeron entre sí: No la partamos, sino echemos suertes sobre ella, a ver de
quién será. Esto fue para que se cumpliese la Escritura, que
dice: Repartieron entre sí mis vestidos, Y sobre mi ropa echaron suertes”, referencia
exacta al salmo 22:18.
El
Salmo 34 se refiere al momento cuando los soldados romanos se proponen a
comprobar si Jesús está muerto, para quebrantarle los huesos, pero no lo lo
hacen, porque él ya está muerto. Salmo 34:20, “Él guarda todos sus
huesos; Ni uno de ellos será quebrantado”. Y el apóstol Juan relata el
cumplimiento de este salmo: Juan 19:23-37, ´Mas cuando llegaron a
Jesús, como le vieron ya muerto, no le quebraron las piernas”.
El Salmo
69 se refiere al Señor Jesús cuando echó a los cambistas del Templo de
Jerusalén, a fuerza de azotes. Salmo 69:9, “Porque me consumió el celo
de tu casa”; Lucas 19:46, “Y entrando en el templo, comenzó a
echar fuera a todos los que vendían y compraban en él, 46 diciéndoles: Escrito
está: Mi casa es casa de oración; mas vosotros la habéis hecho cueva de
ladrones”. El profeta Jeremías (7:11) completa la frase citada por Lucas: “¿Es
cueva de ladrones delante de vuestros ojos esta casa sobre la cual es invocado
mi nombre?
Estos
dos últimos Salmos hacen referencia a la crucifixión El salmo 69 y el 89. Salmo
69:21, “Me pusieron además hiel por comida, Y en mi sed me dieron a
beber vinagre”. Salmo 89:38, “Mas tú desechaste y
menospreciaste a tu ungido. Y te has airado con él” (Dios mío, Dios
mío, ¿por qué me has desamparado? (Mateo 27:46) Ya citado en el Salmo 22:1}.
Por
último, cito el Salmo 110:1, porque el mismo Señor Jesús, lo citó delante de
sus enemigos para probar que el mismo Dios lo reconoce como su Hijo, y como
Señor: “Jehová dijo a mi Señor: Siéntate a mi diestra, Hasta que ponga
a tus enemigos por estrado de tus pies”. El apóstol Mateo se refiere a la
ocasión cuando el Señor Jesús les pregunta a los fariseos que de quién es hijo
el Cristo, en Mateo 22:41-45 “Y estando juntos los fariseos, Jesús les
preguntó, 42 diciendo: ¿Qué pensáis del Cristo? ¿De quién es hijo? Le dijeron:
De David. 43 Él les dijo: ¿Pues cómo David en el Espíritu le llama Señor,
diciendo: 44 Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi derecha, hasta que ponga a
tus enemigos por estrado de tus pies? 45 Pues si David le llama Señor, ¿cómo es
su hijo?”. (Comprobado, completado y editado de: “Los salmos
mesiánicos”. Protestante Digital y “Las 22 profecías mesiánicas cantadas en los
Salmos”, Iglesia Rey de Gloria)
Voy a
citar el comentario del sitio TGC “Biblia y teología”, por el pastor Justin
Dillehay: “De todos los versículos de la Biblia hebrea, el Salmo 110:1 es el
que se cita con mayor frecuencia en el Nuevo Testamento. Pero eso no es todo.
El versículo 4 del mismo salmo tiene casi un capítulo completo de comentarios
(Hebreos 7:11-28). Claramente, los apóstoles y profetas vieron que este “Salmo
mesiánico” era muy significativo para su comprensión de Jesús”.
Luego,
el pastor Dillehay, añade el siguiente comentario: “Este es un pasaje que Jesús
usó para desconcertar a los escribas y fariseos (Mat 22:41-46). Sabían y creían
que el Mesías sería el hijo de David. Pero luego Jesús les lanza el Salmo
110:1, preguntando: “Si David lo llama ‘Señor’, ¿cómo es Él su hijo?” (Mat
22:45). Ahora sabemos la respuesta. Cristo es tanto “la raíz y la descendencia
de David” (Apoc 22:16), “descendencia de David según la carne, y que fue
declarado Hijo de Dios con un acto de poder… por la resurrección de entre los
muertos” (Rom 1:3-4).
CONCLUSIÓN
Es
significativo que la mayoría de los Salmos hayan sido escritos por el Rey
David, ancestro según la carne, de Jesús. Pues las profecías indican que el
Mesías vendría de la familia de David. De esto nadie lo dudaba, ni los mismos
fariseos. Por eso, Jesús reafirma esta verdad en su discusión con los fariseos
e intérpretes de la Ley, a quienes les cita el Salmo 110:1, “Jehová
(YHWH, en hebreo) dijo a mi Señor (Adonai, Señor): Siéntate a mi diestra, Hasta
que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies”. En la Biblia hebrea
se usan los términos YHWH, Yahvé (יהוה), y adonai: (אֲדֹנָי) Señor).
ambos son referidos a Dios; por eso, el Salmo 110:1 se refiere al Hijo con uno
de los términos dados a Dios el Padre en las Escrituras, para que
los fariseos entendieran que no hay diferencias entre Dios Padre y Dios Hijo,
como Señor.
Con
este estudio sobre “Salmos”, como parte de “La Ley, los Profetas y los Salmos”,
citados frecuentemente por Jesús anate los Escribas y los Fariseos, he completado la serie de referencias. Por tal
razón, Jesús ocupó gran parte de su tiempo a enseñar en las “sinagogas de
ellos”, el Templo de Jerusalén, específicamente para fariseos e intérpretes de
la Ley y judíos devotos; y en lugares públicos, montañas o montes, barcas,
playas y casas particulares, para todo público.
Pero
en todos estos lugares, el Señor les hablaba con autoridad y no como los
escribas y fariseos; de manera que la gente común se extrañaba, por su
autoridad, por sus señales, milagros de sanar enfermos y endemoniados; porque
hasta los demonios y las tempestades se sujetaban a su palabra de poder. Pero
lo más significativo era que claramente Jesús se identificó como el Mesías, tal
como lo hizo con la mujer samaritana, así como con los fariseos, escribas, sumos
sacerdotes, Herodes, gobernadores romanos, y hasta ante la soldadesca romana,
en los momentos de su crucifixión. Delante de todos ellos, Jesús les dejó claro
que la Ley de Moisés, los Profetas y los Salmos, profetizaron su misión
mesiánica celestial, no política. Por eso, Jesús le dijo a Pilato: “Mi
reino no es de este mundo” (Juan 18:36). Pero los judíos modernos
siguen esperando a un Mesías político, salvador y de poderío universal.
Preguntas de Comprensión
1] ¿Cómo
acostumbra usted leer el libro de los Salmos?
2] ¿Cuáles
Salmos lee usted con más frecuencia y por qué?
3] ¿Qué es
lo más importante que se destaca en el libro de los Salmos con respecto al
Mesías?
4] ¿Por qué
este estudio incluye el Libro de Salmos como parte de la Ley y los Profetas?
5] En
cuanto al contenido profético en Salmos e Isaías, ¿con qué títulos se
consideran los Salmos e Isaías, respectivamente?
6] ¿Con qué
frases los escritores del Nuevo Testamento se refieren al cumplimiento de las
profecías en los Salmos?
7] ¿Cómo
era utilizado el Libro de los Salmos por el pueblo de Israel, y cómo lo utilizó
el Señor Jesucristo?
8] Después
de haber leído y aprendido las lecciones del Libro de los Salmos, exprese en
sus propias palabras la importancia profética que les dieron Jesús y los
escritores del Nuevo Testamento.
REFERENCIAS
Biblia
Reina Valera 1960
Biblia de
las Américas
Encyclopedia
Britannica, The Book of Psalms
Iglesia Rey
de Gloria, Profecías mesiánicas
Introducción
a los Salmos/ Bibletalks.tv
La Biblia
de los 70 sabios (la Biblia Septuaginta)
La
Estructura del Libro de los Salmos, Biblia
Reina Valera 1960)
Las 22
profecías mesiánicas cantadas en los Salmos
Novum
Testamentum Graece, Nestle-Aland, “Las partes más profundas de la
Tierra”
Protestante
Digital
Salmos
mesiánicos, Iglesia “Rey de Gloria”
TGC “Biblia
y teología”, por el pastor Justin Dillehay