viernes, 22 de agosto de 2025

 CAFARNAUM O CAPERNAUM

Amadeo Albuquerque Lara

Recientemente los arqueólogos dirigidos y supervisados por la Comunidad Jesuita y la Custodia franciscana de Tierra Santa han hecho descubrimientos de sinagogas y edificios del tiempo de Jesús, tanto en Capernaum como en Betsaida. La razón es que Felipe, Andrés y Pedro eran de Betsaida según el evangelio de Juan. Betsaida era una ciudad situada en las orillas del Mar de Galilea o Tiberíades, y era una ciudad de pescadores; y en Capernaum estaba situada la casa de Pedro en la cual Jesús posaba y fue el centro de misiones desde el ministerio temprano de Jesús. En esta ciudad Jesús llamó a sus primeros discípulos para que fueran “pescadores de hombres”.

Jesús inició su ministerio público en Galilea, específicamente en la ciudad de Capernaum , después de su bautismo y tentación en el desierto.  Jesús "posaba" o tenía su base de operaciones en Capernaum durante una parte importante de su ministerio público, posiblemente, durante año y medio; porque Jesús fue rechazado en Nazaret, su propia ciudad. Jesús predicaba y hacía milagros en la sinagoga de Nazaret; en una ocasión, allí se lo invitó a leer las Escrituras y Jesús escogíó el capítulo 61 de Isaías. Al terminar de leer la profecía, Jesús les dijo que en ese día se cumplía en él esa profecía. Además, Jesús comenzó a reclamarles por su incredulidad y les citó el caso de la viuda de Sarepta en tiempos del profeta Elías (1 Reyes 17:8-24), y la curación de Naamán el sirio (2 Reyes 5), en tiempos del profeta Eliseo. La reacción en contra de su prédica fue que lo echaron de la sinagoga y de la ciudad y planearon despeñarlo desde la cumbre del monte cercano, al cual le han dado el nombre de Monte del Precipicio o Monte de la precipitación.

Al oír estas cosas, todos en la sinagoga se llenaron de ira; 29 y levantándose, le echaron fuera de la ciudad, y le llevaron hasta la cumbre del monte sobre el cual estaba edificada la ciudad de ellos, para despeñarle. 30 Mas él pasó por en medio de ellos, y se fue” (Lucas 4:28-30).

A raíz de este rechazo en su propia ciudad, se estableció en Capernaum, utilizándola como su centro de misiones, para enseñar y para operaciones de milagros. En esta ciudad llamó a sus discípulos Felipe, Pedro, Andrés, Mateo, Jacobo y Juan y llevó a cabo muchas sanaciones, como la sanación de la suegra de Pedro, la curación de un paralítico, la expulsión de espíritus malignos en la sinagoga y la sanación del sirviente de un centurión. 

            “Podemos decir sin temor a equivocarnos que Cafarnaúm fue el auténtico hogar de Jesús. Es mencionado en multitud de ocasiones en los evangelios como escenario de interesantes pasajes de su vida. Nazaret, por supuesto, fue el lugar de su niñez y adolescencia. Pero, si nos ceñimos a los evangelios, el evangelista Mateo lo dice claro: en un determinado momento Jesús decidió abandonar Nazaret para irse a vivir a Cafarnaúm (Mt 4:13). A partir de ese momento, pasó a considerarla como su propia ciudad (Mt 9:1)” (WordPress.com).

Jesús usó la sinagoga de los judíos en Capernaum y la gente se quedaba asombrada por sus doctrinas. Allí también dio su enseñanza de que él es el pan de vida. "Yo soy el pan de vida" (Juan 6:35, 48, 51). Como en la cultura judía el pan era la principal fuente de alimentación, Jesús se compara con el pan, un alimento básico, para ilustrar que él es la fuente de vida espiritual y eterna para aquellos que creen en él.

La ciudad de Capernaum fue un importante centro pesquero y comercial que albergaba una población mixta de judíos y gentiles, lo que la hacía un lugar estratégico en la región. Por tal razón, los investigadores de sitios antiguos han visto la importancia arqueológica tanto en la zona de Betsaida, como de Capernaum. Como consecuencia de excavaciones arqueológicas, se han descubierto los restos de la sinagoga de Capernaum, que es uno de los lugares donde Jesús enseñó y es un importante sitio. Los arqueólogos han desenterrado ruinas que según creen es donde estaba la casa de San Pedro, y que posiblemente, Jesús posaba en esa casa. Posteriormente, en ese sitio construyeron una iglesia octogonal que abriga el moderno Memorial de San Pedro.

“Los hallazgos arqueológicos en Capernaum incluyen los restos de una sinagoga del siglo IV, construida sobre una sinagoga anterior más antigua de basalto, a la que asistía Jesús. La sinagoga bizantina es conocida como la «sinagoga blanca» por estar construida de piedra caliza blanca traída de lejos, a diferencia de la base de basalto negro de la estructura más antigua. También se descubrió la estructura de la «Casa de Pedro», que se convirtió en un lugar de culto y posteriormente fue cubierta por una iglesia octogonal” (Fuente: WordPress.com, World History Encyclopedia, Encycloopedia Britannica).

“La sinagoga fue identificada por el explorador británico Capitán Charles W. Wilson en 1866. Las excavaciones más importantes comenzaron en 1905 y continuaron hasta 1986, descubriendo también otros edificios públicos y la casa de Pedro” (Crédito: Wikipedia)

Las excavaciones en Capernaum, especialmente sobre la Casa de Pedro, fueron supervisadas por la Custodia Franciscana de Tierra Santa y, posteriormente, por la Comunidad Jesuita. Los jesuitas Virgilio Corbo y Stanislao Loffreda continuaron las excavaciones en la parte occidental del yacimiento a partir de 1968. Los descubrimientos más importantes incluyen una sinagoga bizantina y una iglesia octogonal construida sobre los restos de lo que los arqueólogos creen era “la casa de San Pedro”.

Virgilio Canio Corbo (1918 Avigliano - 1991 Capernaum) fue un fraile Francisco de origen italiano, y profesor de arqueología en Studium Biblicum Franciscanum en Jerusalén.

Stanislao Loffreda, O.F.M. (1932 – 9 August 2025) fue un fraile franciscano de origen italiano, arqueólogo, experto en cerámica palestina y erudito biblista. Ha dirigido excavaciones en Capernaum, Machaerus, Herodium, Magdala and Tabgha. Académico en Studium Biblicum Franciscanum.

 

REFERENCIAS

Comunidad Jesuita

Custodia franciscana de Tierra Santa

WordPress.com

World History Encyclopedia

Encyclopedia Britannica

Stanislao Loffreda, O.F.M. (15 January 1932 – 9 August 2025)

Virgilio Corbo, Sacerdote Jesuita (1918 Avigliano - 1991 Capernaum)

martes, 12 de agosto de 2025

LOS SALMOS/ TEHILLIM (תהילים)

Profecías cumplidas de los Salmos Mesiánicos, en el Nuevo Testamento (Lucas 24:25, 44-48)

Amadeo Albuquerque Lara

El libro de los Salmos, Tehillim en el Tanaj hebreo, Psalterion: Ψαλτήριον, en griego, es una colección de himnos, de alabanzas, gratitud, oraciones y poemas que expresan un amplio rango de emociones humanas como gozo, tristeza, temor, esperanza, espiritualidad y adoración a Dios. Por estas razones, los finales de cada uno de los cinco libros en que se dividen, todos terminan con una doxología, como lo veremos más adelante. Los Salmos revelan importantes atributos de Dios como su fidelidad, misericordia, justicia, poder y cercanía con los necesitados. Por tanto, los Salmos no tienen poderes mágicos ni deben ser considerados como amuletos ni talismanes para librar de pestes y peligros, como algunos no creyentes y hasta creyentes acostumbran creer.

Según la Encyclopedia Britannica, la version griega o Septuaginta usa la palabra Psaltērion en vez de Salmos. En español tenenos la palabra “Salterio”, que en algunas versiones se usa como alternativa de Salmo. La literatura rabínica se refiere a Salmos como “Tehillim” (תהילים): Himnos de Alabanzas. “El libro de los Salmos es citado o aludido aproximadamente 116 veces en el Nuevo Testamento. Esto hace que sea el libro del Antiguo Testamento más citado en el Nuevo. Además de las citas directas, hay numerosas frases y alusiones a los Salmos en el Nuevo Testamento, lo que eleva el número total de referencias a aproximadamente 400” (Crédito: Introducción a los Salmos)

Por tanto, la razón de incluir el libro de los Salmos en este estudio es porque el Señor Jesús lo citaba con frecuencia junto con la Ley y los Profetas, las tres partes de las que están compuestas las Escrituras o Tanaj hebreo. Tanto el Señor Jesús, así como los escritores de los Evangelios citan constantemente las profecías en los Salmos referentes al Mesías, y su cumplimiento en la vida, ministerio terrenal, como el Hijo de Dios, su celo por la Casa de Oración, crucifixión, muerte y resurrección; porque según el Salmo 66:10 Dios no dejaría que su santo viera corrupción en el sepulcro.

La Biblia hebrea atribuye 73 salmos a David, mientras que la Septuaginta o la traducción griega del Antiguo Testamento atribuye 84 salmos. Basados en el Tanaj hebreo, David, el ancestro de Jesús según la carne, escribió casi la mitad de los 150 Salmos y muchos de ellos contienen profecías mesiánicas, tal como hemos documentado en otra parte de este estudio.

Muchos de los 150 salmos son de contenido profético. Según la Iglesia “Rey de Gloria”, hay 22 profecías mesiánicas en los Salmos. Dicen los estudiosos de la Biblia que hay más citas proféticas referidas al Mesías en el Libro de los Salmos, que en cualquier otro libro del Antiguo Testamento; sin embargo, las profecías en el libro de Isaías, Jeremías, Miqueas y Zacarías no son despreciables. Se podría decir que Salmos e Isaías se destacan en las Escrituras hebreas por el gran número de profecías mesiánicas. De manera que el libro de Salmos y el profeta Isaías son “esencialmente proféticos”. Por ejemplo, Isaías ha sido nombrado el Profeta Evangélico; y los Salmos, como “mesiánicos”. El Salmo 110:4 afirma que Cristo es sacerdote y rey, según el orden de Melquisedec: “Juró Jehová, y no se arrepentirá: Tú eres sacerdote para siempre Según el orden de Melquisedec”; y este personaje misterioso era sacerdote y rey de Salem.

Este libro era el himnario de alabanzas del pueblo de Israel, cantadas en las principales festividades, en las sinagogas locales, y en el Templo. Los Salmos, según el idioma original hebreo, estaban agrupados en cinco libros o colecciones, separados por doxologías que aparecen al final de los salmos 41, 72, 89, 106 y 150. La palabra “doxología” proviene del griego (δοξολογία):  expresión de gloria, loa o alabanza a Dios. Por eso, el final de cada uno de los cinco libros en que se divide el Libro de Salmos es una alabanza a Dios, o Doxología. (Crédito: Encyclopedia Britannica).

Este último salmo 150 consiste todo él en una doxología, según expertos en las Escrituras hebreas o Tanaj. En nuestro Canon no los tenemos con esa estructura organizativa, porque nuestros traductores han seguido el orden de los libros en la Biblia Septuaginta o versión de los Setenta o LXX, la cual es la traducción griega de la Biblia hebrea o Tanaj, por 72 rabíes judíos: 6 por cada una de las doce tribus de Israel.

Estos 72 sabios judíos fueron comisionados por el Sumo sacerdote de Jerusalén, por instrucciones de Ptolomeo II Filadelfo (284-246 a. C.), monarca griego de Egipto. Los 72 expertos en los idiomas hebreo, arameo y griego trabajaron por separado en la traducción de los textos sagrados del pueblo judío. Dada la autoridad y confiabilidad de esta traducción griega, Jerónimo o San Jerónimo la tomó como base para hacer su traducción de la Biblia Vulgata Latina, la cual fue por mucho tiempo la única autorizada; por el Concilio de Trento convocado por el papa Paulo III entre 1545 y 1563. Este concilio autorizó la Biblia Vulgata latina como la versión oficial de la Iglesia Católica.

En cuanto a los cinco libros en que según los eruditos bíblicos se dividen los Salmos, ellos sostienen que el número cinco es muy significativo, porque así como Moisés le dio al pueblo de Israel los cinco libros de la Ley o Torah, o Pentateuco, de la misma manera, David nos ha dejado las cinco agrupaciones del Libro de los Salmos.

El Primer Libro contiene los Salmos 1-41: la doxología que aparece al final del salmo 41, marca el final del primer libro y dice así: “Bendito sea Jehová, el Dios de Israel, Por los siglos de los siglos. Amén y Amén”.

El Segundo Libro agrupa los Salmos 42-72, la doxología que aparece al final del Salmo 72, marca el final del segundo libro: “Bendito su nombre glorioso para siempre, Y toda la tierra sea llena de su gloria. Amén y Amén”.

El Tercer Libro contiene los Salmos 73-89; la doxología al final del Salmo 89 marca el final del tercer libro: “Bendito sea Jehová para siempreAmén, y Amén”.

El Cuarto Libro agrupa los Salmos 90-106; la doxología al final del Salmo 106 marca el final del cuarto libro: “Bendito Jehová Dios de Israel, Desde la eternidad y hasta la eternidad; Y diga todo el pueblo, Amén. Aleluya”.

El quinto y último Libro va desde el Salmo 107 hasta el 150. Este último Salmo 150, todo él es una doxología, según los expertos en la Biblia hebrea; pero citaré sólo la útima y bella doxología: “Todo lo que respira alabe a JAHAleluya”. (Crédito: La Estructura del Libro de los Salmos, Biblia Reina Valera 1960)

Según las doxologías de los Salmos, no solamente los humanos estamos invitados a alabar a Dios, sino que la creación entera está invitada a adorar al Señor. Por ejemplo, el Salmo 19:1-4 afirma: Los cielos cuentan la gloria de Dios, Y el firmamento anuncia la obra de sus manos. 2 Un día emite palabra a otro día, Y una noche a otra noche declara sabiduría. 3 No hay lenguaje, ni palabras, Ni es oída su voz. 4 Por toda la tierra salió su voz, Y hasta el extremo del mundo sus palabras”.

Como se ha documentado anteriormente, los Salmos encabezan los Escritos o Ketuvim, y por algo mantienen esta distinción. Por tal razón, Jesús los cita junto con La Ley y los Profetas, porque eran las divisiones del Tanaj, o Antiguo Testamento, para los cristianos. Por otro lado, los escritores de los evangelios siempre se refieren a estas Escrituras, cuando afirman: “Para que se cumpliera lo que está escrito” (Mateo 1:22). O “es necesario que se cumplan las escrituras” (Lucas 22:37 y 40 versículos más).

En su ministerio terrenal, el Señor Jesús citó Salmos que se refieren a su divinidad, y a su igualdad con el Padre. También, los evangelistas y escritores del Nuevo Testamento, en su relato del nacimiento, ministerio, pasión y muerte de Jesús destacan los pasajes de algunos Salmos que se refieren a aspectos de la Pasión y su cumplimiento.

Por ejemplo:  Traicionado por uno de los suyos (Salmo 41:10) “, Sus manos y pies serían perforados (Salmo 22:16), Sería escarnecido y despreciado (Salmo 22:6-8), Le darían a beber vinagre (Salmo 69:21), Sobre sus ropas echarían suertes (Salmo 22:18), Resucitaría después de su muerte (Salmo 16:10), Ascendería al cielo (Salmo 68:18) (Tomado y editado de “Salmos Mesiánicos”)

Revisión personal de otros salmos

Después de revisar algunos Salmos más conocidos, encuentro las referencias al Mesías como el ungido de Dios, como el Hijo de Dios en el salmo 2:7, “Yo publicaré el decreto; Jehová me ha dicho: Mi hijo eres tú; Yo te engendré hoy”; Luego, el escritor, a los hebreos hace referencia a este Salmo, así: “Porque ¿a cuál de los ángeles dijo Dios jamás: Mi Hijo eres tú, Yo te he engendrado hoy, y otra vez: Yo seré a él Padre, Y él me será a mí hijo?” (Hebreos 1:5-14).

 Salmos que hacen claras referencias a la crucifixión de Cristo: el Salmo 16:10 y siguientes. El salmo 16:10, dice claramente: “Porque no dejarás mi alma en el Seol, Ni permitirás que tu santo vea corrupción”. referencia a la Resurrección de Cristo, a pesar de que estuvo tres días en el sepulcro: el Sheol hebreo (שְׁאוֹל), o Hades griego [ᾍδης (Hādēs)]. 

Nota: La Biblia no menciona que Cristo “descendió a los infiernos” como reza el “Credo de los Apóstoles” (sin fecha ni autoría de los Apóstoles de Jesús). La Iglesia católica se basa en pasajes bíblicos como Efesios 4:9, donde se menciona que Jesús descendió a las "partes más bajas de la tierra", y 1 Pedro 3:19, que habla de que Jesús “predicó a los espíritus encarcelados”.  Pero ninguno de los dos pasajes citados mencionan la frase que Jesús “descendió a los infiernos”, en los tres días que estuvo en el sepulcro.

El Novum Testamentum Graece de Nestle-Aland afirma en Efesios 4:9: “κατέβη εἰς τὰ κατώτερα μέρη τῆς γῆς”: “él descendió hacia las partes más bajas de la tierra”, literalmente en griego. El idioma griego no registra ninguna palabra para “infierno”. Esta palabra la han tomado del latín “infernum”, las profundidades de la tierra. Sin embargo, esto no quiere decir que Jesús no haya dejado claro la realidad del Infierno, cuando se refiere a donde el “gusano no muere, y el fuego nunca se apaga” (Marcos 9:44, 46, 48) y otros pasajes citados por Jesús.

 El Salmo 22 está lleno de citas que se refieren a Jesús, a la hora más triste de su crucifixión. El salmo 22:1, “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado? Estas mismas palabras de Jesús en la cruz las registra Mateo 27: 46: “Y cerca de la hora novena, Jesús clamó a gran voz, diciendo: ¡Elí, Elí!, ¿lama sabactani? Esto es: ¡Dios mío, Dios mío!, ¿por qué me has desamparado? 47 Y algunos de los que estaban allí, al oírle, decían: A Elías llama este”. La frase citada la dijo Jesús en arameo; por eso, los que estaban cerca no entendieron y pensaron que llamaba a Elías.

“Salmo 22:16, “Porque perros me han rodeado; Me ha cercado cuadrilla de malignos; Horadaron mis manos y mis pies”.  El evangelista Marcos en 15:25 escribe: “Era la hora tercera cuando lo crucificaron”, o sea la hora en que horadaron sus manos y sus pies a la cruz.

 Salmo 22:18, “Repartieron entre sí mis vestidos, Y sobre mi ropa echaron suertes”. A este salmo se refiere el apóstol Juan 19:24: “Entonces dijeron entre sí: No la partamos, sino echemos suertes sobre ella, a ver de quién será. Esto fue para que se cumpliese la Escritura, que dice: Repartieron entre sí mis vestidos, Y sobre mi ropa echaron suertes”, referencia exacta al salmo 22:18.

 El Salmo 34 se refiere al momento cuando los soldados romanos se proponen a comprobar si Jesús está muerto, para quebrantarle los huesos, pero no lo lo hacen, porque él ya está muerto. Salmo 34:20, “Él guarda todos sus huesos; Ni uno de ellos será quebrantado”. Y el apóstol Juan relata el cumplimiento de este salmo: Juan 19:23-37, ´Mas cuando llegaron a Jesús, como le vieron ya muerto, no le quebraron las piernas”.

 El Salmo 69 se refiere al Señor Jesús cuando echó a los cambistas del Templo de Jerusalén, a fuerza de azotes. Salmo 69:9, “Porque me consumió el celo de tu casa”; Lucas 19:46, “Y entrando en el templo, comenzó a echar fuera a todos los que vendían y compraban en él, 46 diciéndoles: Escrito está: Mi casa es casa de oración; mas vosotros la habéis hecho cueva de ladrones”. El profeta Jeremías (7:11) completa la frase citada por Lucas: “¿Es cueva de ladrones delante de vuestros ojos esta casa sobre la cual es invocado mi nombre?

 Estos dos últimos Salmos hacen referencia a la crucifixión El salmo 69 y el 89. Salmo 69:21, “Me pusieron además hiel por comida, Y en mi sed me dieron a beber vinagre”.  Salmo 89:38, “Mas tú desechaste y menospreciaste a tu ungido. Y te has airado con él” (Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado? (Mateo 27:46) Ya citado en el Salmo 22:1}.

 Por último, cito el Salmo 110:1, porque el mismo Señor Jesús, lo citó delante de sus enemigos para probar que el mismo Dios lo reconoce como su Hijo, y como Señor: “Jehová dijo a mi Señor: Siéntate a mi diestra, Hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies”. El apóstol Mateo se refiere a la ocasión cuando el Señor Jesús les pregunta a los fariseos que de quién es hijo el Cristo, en Mateo 22:41-45 “Y estando juntos los fariseos, Jesús les preguntó, 42 diciendo: ¿Qué pensáis del Cristo? ¿De quién es hijo? Le dijeron: De David. 43 Él les dijo: ¿Pues cómo David en el Espíritu le llama Señor, diciendo: 44 Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi derecha, hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies? 45 Pues si David le llama Señor, ¿cómo es su hijo?”. (Comprobado, completado y editado de: “Los salmos mesiánicos”. Protestante Digital y “Las 22 profecías mesiánicas cantadas en los Salmos”, Iglesia Rey de Gloria)

 Voy a citar el comentario del sitio TGC “Biblia y teología”, por el pastor Justin Dillehay: “De todos los versículos de la Biblia hebrea, el Salmo 110:1 es el que se cita con mayor frecuencia en el Nuevo Testamento. Pero eso no es todo. El versículo 4 del mismo salmo tiene casi un capítulo completo de comentarios (Hebreos 7:11-28). Claramente, los apóstoles y profetas vieron que este “Salmo mesiánico” era muy significativo para su comprensión de Jesús”.

 Luego, el pastor Dillehay, añade el siguiente comentario: “Este es un pasaje que Jesús usó para desconcertar a los escribas y fariseos (Mat 22:41-46). Sabían y creían que el Mesías sería el hijo de David. Pero luego Jesús les lanza el Salmo 110:1, preguntando: “Si David lo llama ‘Señor’, ¿cómo es Él su hijo?” (Mat 22:45). Ahora sabemos la respuesta. Cristo es tanto “la raíz y la descendencia de David” (Apoc 22:16), “descendencia de David según la carne, y que fue declarado Hijo de Dios con un acto de poder… por la resurrección de entre los muertos” (Rom 1:3-4).

 

CONCLUSIÓN

Es significativo que la mayoría de los Salmos hayan sido escritos por el Rey David, ancestro según la carne, de Jesús. Pues las profecías indican que el Mesías vendría de la familia de David. De esto nadie lo dudaba, ni los mismos fariseos. Por eso, Jesús reafirma esta verdad en su discusión con los fariseos e intérpretes de la Ley, a quienes les cita el Salmo 110:1, “Jehová (YHWH, en hebreo) dijo a mi Señor (Adonai, Señor): Siéntate a mi diestra, Hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies”. En la Biblia hebrea se usan los términos YHWH, Yahvé (יהוה), y adonai: (אֲדֹנָי) Señor). ambos son referidos a Dios; por eso, el Salmo 110:1 se refiere al Hijo con uno de los términos dados a Dios el Padre en las Escrituras, para que los fariseos entendieran que no hay diferencias entre Dios Padre y Dios Hijo, como Señor.

 Con este estudio sobre “Salmos”, como parte de “La Ley, los Profetas y los Salmos”, citados frecuentemente por Jesús anate los Escribas y los Fariseos,  he completado la serie de referencias. Por tal razón, Jesús ocupó gran parte de su tiempo a enseñar en las “sinagogas de ellos”, el Templo de Jerusalén, específicamente para fariseos e intérpretes de la Ley y judíos devotos; y en lugares públicos, montañas o montes, barcas, playas y casas particulares, para todo público.

 Pero en todos estos lugares, el Señor les hablaba con autoridad y no como los escribas y fariseos; de manera que la gente común se extrañaba, por su autoridad, por sus señales, milagros de sanar enfermos y endemoniados; porque hasta los demonios y las tempestades se sujetaban a su palabra de poder. Pero lo más significativo era que claramente Jesús se identificó como el Mesías, tal como lo hizo con la mujer samaritana, así como con los fariseos, escribas, sumos sacerdotes, Herodes, gobernadores romanos, y hasta ante la soldadesca romana, en los momentos de su crucifixión. Delante de todos ellos, Jesús les dejó claro que la Ley de Moisés, los Profetas y los Salmos, profetizaron su misión mesiánica celestial, no política. Por eso, Jesús le dijo a Pilato: “Mi reino no es de este mundo” (Juan 18:36). Pero los judíos modernos siguen esperando a un Mesías político, salvador y de poderío universal.

Preguntas de Comprensión

1] ¿Cómo acostumbra usted leer el libro de los Salmos?

2] ¿Cuáles Salmos lee usted con más frecuencia y por qué?

3] ¿Qué es lo más importante que se destaca en el libro de los Salmos con respecto al Mesías?

4] ¿Por qué este estudio incluye el Libro de Salmos como parte de la Ley y los Profetas?

5] En cuanto al contenido profético en Salmos e Isaías, ¿con qué títulos se consideran los Salmos e Isaías, respectivamente?

6] ¿Con qué frases los escritores del Nuevo Testamento se refieren al cumplimiento de las profecías en los Salmos?

7] ¿Cómo era utilizado el Libro de los Salmos por el pueblo de Israel, y cómo lo utilizó el Señor Jesucristo?

8] Después de haber leído y aprendido las lecciones del Libro de los Salmos, exprese en sus propias palabras la importancia profética que les dieron Jesús y los escritores del Nuevo Testamento.

REFERENCIAS

 Biblia Reina Valera 1960

Biblia de las Américas

Encyclopedia Britannica, The Book of Psalms

Iglesia Rey de Gloria, Profecías mesiánicas

Introducción a los Salmos/ Bibletalks.tv

La Biblia de los 70 sabios (la Biblia Septuaginta)

La Estructura del Libro de los Salmos, Biblia Reina Valera 1960)

Las 22 profecías mesiánicas cantadas en los Salmos

Novum Testamentum Graece, Nestle-Aland, “Las partes más profundas de la Tierra”

Protestante Digital

Salmos mesiánicos, Iglesia “Rey de Gloria”

TGC “Biblia y teología”, por el pastor Justin Dillehay

viernes, 8 de agosto de 2025

 JESÚS CITÓ LAS ESCRITURAS HEBREAS EN LOS CUATRO EVANGELIOS

Amadeo Albuquerque Lara

Las Escrituras que Jesús citó eran las que contenía el Tanaj (תַּנַ\"ךְ) hebreo: 22 libros, de los 39 de nuestro Antiguo Testamento. Pero las diferencias en el número de libros no son importantes, porque dependen de la estructuración o agrupaciones de los mismos libros. Me interesa la documentación del historiador judeo-romano Flavio Josefo (37/38 – c. 100 d. C., quien es contemporáneo de los apóstoles nombrados por Jesús. Josefo documenta 22 libros que contiene el Tanaj, los cuales fueron fijados en época de Esdras en el año 100 d. C. Estos 22 libros se agrupan como sigue: 5 libros de Moisés (Torah o Pentateuco), 13 libros de los Profetas mayores y menores, Nev’im, y 4 libros contenidos en los Escritos, incluyendo Salmos, Ketuvim. Sin embargo, estas agrupaciones fueron reconocidas de esa manera desde el año 132 a. C. Por esa razón, el Señor Jesús siempre se refería a las Escrituras y en otras ocasiones, se refería a “la Ley, los Profetas y los Salmos”, para confirmar que se refería a la misma agrupación de libros reconocidos como el Tanaj hebreo.

En cuanto a los 39 libros de nuestro Antiguo Testamento, la diferencia con los libros del Tanaj se debe a las nuevas agrupaciones de los mismos libros del Tanaj, y de la traducción griega del Tanaj llamada Septuaginta, o versión de los LXX; pero organizados de manera diferente. Nuestro Antiguo Testamento contiene 5 libros de Moisés, 12 libros históricos, 5 libros poéticos, 5 libros de profetas mayores, y 12 libros de profetas menores.

Sin embargo, la Iglesia católica anexó 12 libros llamados deuterocanónicos o apócrifos no contenidos en el Tanaj hebreo. La aprobación de estos libros fue en 1,546 por el Concilio de Trento en respuesta a la Reforma Protestante por Martín Lutero, quien había traducido la Biblia del Latín al alemán moderno.

La palabra Tanaj o Tanakh Es acrónimo que se deriva de las tres secciones principales del texto sagrado judío: Torah (תּוֹרָה), Nevi'im (נְבִיאִים) y Ketuvim (כְּתוּבִים).  De acuerdo con Liberty University Jesús citó 180 veces pasajes de los 1,800 versos contenidos en los libros del Tanaj hebreo. Es más, la Junta Puritana (the Puritan Board) registra los libros específicos de donde el Señor Jesús citó. Esta Junta señala cuatro libros de la Torah (תּוֹרָה), tres libros de los Escritos o Ketuvim (כְּתוּבִים), tres libros de los profetas mayores, y cinco libros de los profetas menores (Los Profetas o Nevi'im (נְבִיאִים). Al final de este estudio transcribiré los nombres de los libros documentados por la Junta Puritana.

Este estudio, basado en los datos de los párrafos anteriores, documentará algunos de esos pasajes que el Señor Jesús citó de las Escrituras hebreas en muchas ocasiones. Sin embargo, como son tantos los pasajes y lugares que Jesús citó, será difícil nombrarlos todos. Además, es encomiable que en la mayoría de las ocasiones, Jesús no tenía a la mano ningún rollo, sino que citaba de memoria; pero eso no quiere decir que el significado de sus palabras difieran del original hebreo. En su importante Sermón del Monte, hizo referencia a las Escrituras hebreas o citó textualmente de ellas en decenas de ocasiones, siempre de memoria. En ciertas ocasiones Jesús decía: “oísteis que fue dicho”, refiriéndose a las Escrituras hebreas en cuanto a los diez mandamientos, en Éxodo, a textos deuteronómicos, o a las leyes levíticas o Torah; de los Escritos o de los Profetas.

Jesús a menudo se refería a las Escrituras para explicar sus enseñanzas y el significado de su misión, para responder a preguntas y acusaciones de líderes religiosos, demostrando que sus enseñanzas eran consistentes con la ley y los profetas. Jesús usó las Escrituras para confirmar su identidad como el Mesías esperado, mostrando cómo las profecías se cumplían en él. También, refiriéndose a las Escrituras hebreas Jesús frecuentemente mencionaba la Ley o (Torah), los Profetas (Nevi'im), y los Salmos o Escritos (Ketuvim); las tres partes principales del Tanaj hebreo, o las Escrituras citadas por Jesucristo, y posteriormente, por el apóstol Pablo.

En sus múltiples citas de las Escritura hebreas, Jesús usaba diferentes frases según el propósito y ocasión. Mencionaré algunas de esas tantas.

Está escritoMi casa será llamada casa de oración’, pero ustedes la están convirtiendo en una cueva de ladrones” (Mateo 21:12, 13; Isaías 56:7; Jeremías 7:11). El texto exacto de Isaías dice así: “yo los llevaré a mi santo monte, y los recrearé en mi casa de oración; sus holocaustos y sus sacrificios serán aceptos sobre mi altar; porque mi casa será llamada casa de oración para todos los pueblos” (Isaías 56:7). Sin embargo, el texto citado por Jesús que se refiere a la cueva de ladrones se encuentra más exacto en el libro del profeta Jeremías: “¿Se ha convertido esta casa, que es llamada por mi nombre, en cueva de ladrones delante de vuestros ojos? He aquí, yo mismo lo he visto —declara el SEÑOR” (Jeremías 7:11 Biblia de las Américas y Mateo 21:13 RV 1960). 

El Señor Jesús en sus enseñanzas acostumbraba citar a los Profetas o Nevi'im, la segunda parte del Tanaj hebreo; pero también citaba la ley o Torah y los Salmos o Escritos o Ketuvim. El libro de Salmos era parte de “los Escritos” o Ketuvim; pero Jesús cita específicamente los Salmos, porque en ellos hay muchas profecías que se refieren al Mesías y que se cumplen en él. El Tanaj era las Escrituras que Jesús reconocía y citaba frecuentemente para reforzar su autoridad. En el principio de este estudio se han documentado las partes principales y los libros en que se dividía el Tanaj hebreo

Enfrentándose al tentador, Jesús le respondió: Escrito está:  “Entonces Jesús le dice: Vete, Satanás, que escrito está: Al Señor tu Dios adorarás y á él solo servirás” (Mateo 4:10, Deuteronomio 6:13). Jesús, profundo conocedor de las Escrituras responde citando el libro de Deuteronomio: "A Jehová tu Dios temerás, y a él servirás, y por su nombre jurarás” (Deut 6:13). Pero hay otro texto en el mismo libro de Deuteronomio en el cual se advierte a los israelitas no tentar a Dios como lo hicieron en Masah, donde dudaron de su poder y presencia: “No tentaréis a Jehová vuestro Dios como lo tentasteis en Masah” (Deuteronomio 6:16, Mateo 4:7 y Lucas 4:12). Y no olvidemos que el Señor Jesús citaba estos textos sin tener a mano ningún rollo de las Escrituras, sino exactamente de memoria y de los profundos conocimientos de la esencia de su doctrina.

La única ocasión en que a Jesús le dan a leer un rollo de las Escrituras fue en la sinagoga de Nazaret; y él selecciona el capítulo 61 del profeta Isaías, uno de los profetas más citados en el Nuevo Testamento. Esta referencia se encuentra en Lucas 4:21; pero Jesús lee el capítulo 61:1-3 y exclama:  “hoy se ha cumplido esta Escritura” (Lucas 4:21. El texto de Isaías que el Señor Jesús leyó dice así:

El Espíritu de Jehová el Señor está sobre mí, porque me ungió Jehová; me ha enviado a predicar buenas nuevas a los abatidos, a vendar a los quebrantados de corazón, a publicar libertad a los cautivos, y a los presos apertura de la cárcel; 2 a proclamar el año de la buena voluntad de Jehová, y el día de venganza del Dios nuestro; a consolar a todos los enlutados; 3 a ordenar que a los afligidos de Sion se les dé gloria en lugar de ceniza, óleo de gozo en lugar de luto, manto de alegría en lugar del espíritu angustiado; y serán llamados árboles de justicia, plantío de Jehová, para gloria suya” (Isaías 61:1-3).

Según Scholars Crossing y Liberty University, Jesús citó las Escrituras unas 180 veces en los cuatro evangelios canónicos. Algunas formas de citar las Escrituras era: “erráis ignorando las Escrituras” (Mateo 22:29), “está escrito” o “"Escrito está, “Como está escrito”, expresiones usadas por Jesús para parafrasear algún texto de las Escrituras: “¿Nunca leísteis en las Escrituras…?” (Mateo 21:42, Isaías 8:14, 28:16, Salmo 118:22). Son tantas las veces que Jesús se refirió a “las Escrituras” o a “la Escritura”, que resulta difícil o casi imposible ubicar el libro o pasaje de donde está citando. Sin embargo, cuando Jesús se refiere a “la Escritura” o “esta Escritura” en singular es cuando cita un pasaje especifico, como en el caso de Deuteronomio 6:13 y 16, o Isaías 61:1-3, cuando leyó el rollo de Isaías en la sinagoga de Nazaret.

Cuando un intérprete de la ley le pregunta cuál es el más grande mandamiento, Jesús le responde citando los dos mandamientos: "amar a Dios con todo el corazón, alma y mente, y amar al prójimo como a uno mismo” (Mateo 22:39-40), pero añade: “de estos dos mandamientos dependen toda la Ley y los Profetas”.

La respuesta de Jesús nos lleva a dos libros de la Torah: en Deuteronomio 6:5 está el primer mandamiento citado por Jesús de amar a Dios sobre todas las cosas; y en el libro de Levítico, el amar al prójimo como a uno mismo: “No te vengarás, ni guardarás rencor a los hijos de tu pueblo, sino amarás a tu prójimo como a ti mismo. Yo Jehová” (Levítico 19:18). El contexto de estas frases se da cuando el intérprete de la ley le pregunta por el más grande mandamiento. Jesús aprovecha la ocasión para demostrarle su autoridad al fariseo; así como la fuente de donde basaba sus enseñanzas.

“Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo” (Levítico 19:18), pero Jesús añade: “más yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen para que seáis hijos de vuestro Padre…” (Mateo 5:43-48).

Claramente, el Señor Jesús está parafraseando los dos pasajes; pero en la retentiva de su memoria menciona lo más importante, según la ocasión.  Y para recalcar la máxima importancia de estos dos mandamientos, Jesús le enfatiza al intérprete de la ley que “De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas”; o sea, las Escrituras hebreas de las que se suponía el fariseo era intérprete (Mateo 22:40).

 El capítulo cinco del evanglio de Juan registra la sanidad de un paralítico que hacía 38 años estaba en cama. El acontecimiento se da en el estanque de Betesda. Jesús sana al paralítico y le ordena cargar su lecho donde antes yacía. Pero los líderes religiosos acusan a Jesús de doble infracción a la ley: 1) Jesús está violando el día de reposo sanando a un enferno y obligándolo a cargar su cama; 2) los líderes religiosos lo acusan de blasfemia porque a Dios lo llama su Padre. En respuesta a estas dos acusaciones Jesús los increpa a que escudriñen las Escrituras, porque a pesar de ser intépretes de la ley, no lo reconocen como el Mesías, porque las mismas Escrituras dan testimonio de él; por eso los increpa: “escudriñad las Escrituras, porque ellas dan testimonio de mí" (Juan 5:39). También les decía en otras ocasiones que ellos eran ciegos guías de ciegos, por el desconocimiento de lo más importante de la ley de Moisés (Mateo 15:14). Además, Jesús les advirtió a los fariseos o intérpretes de la Ley de Moisés que él no vino a abolir la ley, sino a darle cumplimiento a lo básico de la Ley; no a las partes que los fariseos habían añadido. Estas partes eran imposibles de cumplirlas aun por los mismos fariseos.

Así que, todo lo que os digan que guardéis, guardadlo y hacedlo; mas no hagáis conforme a sus obras, porque dicen, y no hacen. 4 Porque atan cargas pesadas y difíciles de llevar, y las ponen sobre los hombros de los hombres; pero ellos ni con un dedo quieren moverlas” (Mateo 23:3-4).

En el monte de la tentación, cuando Satanás le dice que si es hijo de Dios le diga a las piedras que se conviertan en pan. Jesús le contesta al tentador que “No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios” (Mateo 4:4) Jesús cita la Escritura en Deuteronomio 8:3. En el pasaje de Deuteronomio Dios les recuerda a los israelitas que él los alimentó con maná en el desierto, comida que no conocían ni ellos ni sus padres. Les dijo eso para hacerles saber que no sólo con pan vivirá el hombre, mas de todo lo que sale de la boca de Jehová vivirá el hombre (Deuteronomio 8:3)

A los dos discípulos en el camino a Emaús, Jesús les citó las Escrituras para abrirles la mente y entendieran las profecías que se referían a él. “Entonces les abrió la mente para que comprendieran las Escrituras” (Lucas 24:45), “Entonces él les dijo: ¡Oh insensatos, y tardos de corazón para creer todo lo que los profetas han dicho!” (Lucas 24:25),

Y comenzando desde Moisés (la Torah), y siguiendo por todos los profetas (Nevi'im), les declaraba en todas las Escrituras (Tanaj) lo que de él decían” (Lucas 24:27). “Y les dijo: Estas son las palabras que os hablé, estando aún con vosotros: que era necesario que se cumpliese todo lo que está escrito de mí en la ley de Moisés, en los profetas y en los salmos” (Lucas 24:44). En este pasaje, el Señor Jesús cita textualmente las tres partes del Tanaj: Torah (Ley), Nevi'im (Profetas) y Ketuvim (los Escritos); lo que demuestra que esas eran las Escrituras reconocidas por él, y que más tarde, el apóstol Pablo también citó.

Después de que Jesús hizo la limpieza de mercaderes y cambistas en el Templo, vinieron a él en el templo ciegos y cojos, y los sanó. “Pero los principales sacerdotes y los escribas, viendo las maravillas que hacía, y a los muchachos aclamando en el templo y diciendo: ¡Hosanna al Hijo de David! se indignaron, 16 y le dijeron: ¿Oyes lo que estos dicen? Y Jesús les dijo: Sí; ¿nunca leísteis: De la boca de los niños y de los que maman perfeccionaste la alabanza?” (Mateo 21S:14-16).

Estos hechos los refiere el apóstol Mateo, pero en la mente de Jesús estaba el texto registrado en el Salmo 8: “Has puesto tu gloria sobre los cielos; 2 De la boca de los niños y de los que maman, fundaste la fortaleza, A causa de tus enemigos, Para hacer callar al enemigo y al vengativo” (Salmo 8:2).

 Evidentemente, aquí en este pasaje encontramos un ejemplo de cómo el Señor Jesús parafraseaba las Escrituras de memoria destacando lo más importante para el momento u ocasión. La última parte del versículo dos no era fundamental para dar la respuesta a quienes lo criticaban. Su propósito era que él cumplía a cabalidad lo que de él decían las Escrituras.

También este pasaje es un buen ejemplo de cómo algunos textos varían entre el idioma hebreo y el español; o de cómo los traductores prefirieron representar el pasaje citado en el Nuevo Testamento. Sin embargo, las diferencias son mínimas y no afectan el sentido entre un idioma y el otro; y que las mínimas diferencias tampoco afectan el significado del texto hebreo.

 

CONCLUSIÓN

Este estudio ha documentado las veces y los libros que Jesús citó en sus encuentros con los escribas y fariseos al ser increpado por ellos. Jesús demostró en todos sus encuentros que las Escrituras hebreas dan testimonio de que en él se cumplían las profecías registradas en la Ley, los Profetas y los Salmos. Este escrito ha nombrado las tres partes principales de las que estaba compuesto el Tanaj hebreo: la Torah, los profetas o Nev’im, y los Escritos o Ketuvim, las mismas partes que el Señor Jesús citó en distintas ocasiones.

Este estudio se ha basado en los datos documentales que ofrecen la Liberty University y the Puritan Board, en cuanto a las veces que Jesús citó las Escrituras hebreas, y los nombres de los libros pertenecientes a las Escrituras hebreas que también citó. También se ha afirmado que el Señor Jesús tenía un profundo conocimiento y dominio de las Escrituras hebreas, las cualas citaba de memoria la mayoría de las veces. Se ha afirmado que la única vez documentada por Lucas que Jesús leyó un pasaje en el rollo de Isaías fue en su visita a la sinagoga en Nazaret, cuando se lo invitó a leer las Escrituras. El Señor escogió el libro del profeta Isaías capítulo 61, versículos 1-3, según consta en nuestro Antiguo Testamento. Jesús aclaró a los asistentes a la sinagoga que ese día se cumplía esa Escritura, después de haber leído la profecía de Isaías (Lucas 4:21).

La importancia que el autor de este estudio destaca es cómo el Señor Jesús mantiene en su memoria los pasajes y profecías que se refieren a su mesiazgo y la prontitud con que responde a sus adversaraios judíos. En cada ocasión, el Señor les encaró que ellos como intérpretes de la ley de Moisés eran desconocedores de las Escrituras que se referían a él como el Mesías profetizado en la Ley, en los Profetas y en los Salmos.

También ha sido el propósito de este estudio demostrar que si el Señor Jesús, y posteriormente el apóstol Pablo y demás apóstoles, citaron con frecuencia las Escrituras hebreas, es de particular importancia doctrinal y teológica enfatizar en el estudio de los libros de nuestro Antiguo Testamento, casi desconocido por la mayoría de los miembros de nuestras iglesias evangélicas. El Nuevo Testamento con el respaldo de nuestro Antiguo Testamento fortalece los conocimientos de donde se originan las enseñanzas, profecías y libros que anuncian al Mesías, según defendió nuestro Señor y Redentor Jesucristo. Con el estudio de las Escrituras aquí citadas se enriquecen los temas de estudio sin caer en las continuas repeticiones que muchos predicadores y maestros de la Biblia acostumbran. Por último, el Señor Jesús supo dar a conocer las Escrituras que se referían a él, así como las que atestiguan el cumplimiento de las profecías en la Ley, los Profetas y los Salmos (Lucas 24:44).

REFERENCIAS

Biblia Reina Valera 1960

Biblia de las Américas

Encyclopedia Britannica, Jesus’ quotations of the Hebrew Tanakh

Scholars Crossing, Liberty University, “Jesus quoted the Tanakh in the four Gospels, around 180 out of 1,800 verses”

World History Encyclopedia, Jesus frequently quoted the Hebrew Tanakh

Los eruditos o estudiosos del Nuevo Testamento han identificado los libros de nuestro Antiguo Testamento citados por Jesús en los cuatro evangelios canónicos. Aquí las palabras textuales de la Junta Puritana.

 Note: “Scholars have identified specific instances where Jesus quotes from books like Genesis, Exodus, Leviticus, Deuteronomy, Psalms, Proverbs, Isaiah, Jeremiah, Ezekiel, Daniel, Hosea, Amos, Jonah, Micah, and Malachi, according to The Puritan Board”.

viernes, 1 de agosto de 2025

 HE AQUÍ PONGO EN SION PIEDRA DE TROPIEZO

Amadeo Albuqurque Lara

El apóstol Pablo, acostumbrado a citar pasajes de las Escrituras en la mayoría de sus epístolas, en la epístola a los Romanos (9:31-33) cita a Isaías 8:14, 28:16, y el Salmo 118:22, pero sin indicar de dónde las tomó. El Señor Jesús también reconoció las Escrituras en muchas ocasiones. En los evangelios de Mateo y Marcos Jesús citó estos mismos textos que aluden a la Piedra que Dios ha puesto en Sion, o Jerusalén, como cabeza del ángulo; pero que a la vez es piedra de tropiezo para quienes la rechazan. El pasaje de la Piedra angular citado por Jesús es el siguiente:   "Jesús les dijo: ¿Nunca leísteis en las Escrituras: La piedra que desecharon los edificadores, ha venido a ser cabeza del ángulo. El Señor ha hecho esto, y es cosa maravillosa a nuestros ojos?" (Mateo 21:42, Marcos 12:10-11).

El Señor Jesús y el apóstol Pablo usan “las Escrituras”, porque el Antiguo Testamento que conocemos, no existía con ese nombre y estructura en los tiempos de ellos. El proceso de recopilación y canonización de nuestro Antiguo Testamento finalizó alrededor del siglo II d.C. En otras ocasiones, el Señor Jesús citaba “La Ley, los Profetas y los Salmos” como en (Lucas 24:27, 44) porque eran las mismas Escrituras que él reconocía.

Y les dijo: Estas son las palabras que os hablé, estando aún con vosotros: que era necesario que se cumpliese todo lo que está escrito de mí en la ley de Moisés, en los profetas y en los salmos” (Lucas 24:44).

Esta piedra angular, colocada en la esquina de la construcción, determina la dirección y la alineación de todo el edificio que es la Iglesia cuya cabeza es Jesucristo; significa que ha establecido a Jesús como la base fundamental y la figura central de su iglesia y de la salvación. Pero el apóstol Pablo afirma que esa misma Piedra ha servido de tropiezo para quienes no aceptan la justificación por Cristo, sino la justicia por la ley. Destacado es mío.

El apóstol Pablo se ha basado en Isaías 8:14 sin mencionar la fuente; pero se refiere a la metáfora de “piedra de tropiezo”, con doble interpretación: 1) respecto a los judíos que confían en la justicia de la Ley, Cristo es piedra de tropiezo para ellos; y 2) los cristianos que se consideran fuertes en la fe de Cristo, pero no tienen conciencia de los hermanos más débiles y por sus mayores conocimientos y libertad llevan a los más débiles a pecar, y se convierten en “piedra de tropiezo”.  Porque en vez de ayudarles a fortalecerse en la fe, los conducen a pecar, o se convierten en la causa para que otros caigan en pecado, se desvíen de la fe o se aparten de Dios; y según Pablo, eso es pecar contra Cristo (1 Corintios 8:8-15, Mateo 18:6 y Marcos 9:42-43).

Pero, ¿qué es una piedra de tropiezo? En un sentido general, una piedra de tropiezo es algo que causa dificultad, obstáculo o retraso en el progreso de una obra; o que nos puede hacer caer. En este caso, la obra es la justificación por la fe en Jesucristo. Pero, ¿por qué el apóstol Pablo menciona a Sion? Porque el Apóstol se apoya siempre en la Biblia hebrea, o en la Biblia griega Septuaginta. Tanto los profetas como el salmista profetizan que de Jerusalén o Sion saldrá la Palabra de Jehová (Isaías 2:3 y Miqueas 4:2): “porque de Sion saldrá la ley, y de Jerusalén la palabra de Jehová”; en tanto que en el Nuevo Testamento, de Jerusalén sale el Mesías, o Piedra del ángulo que constituye el edificio que es la Iglesia, cuya cabeza es Cristo (Efesios 1:22-23, Mateo 21:42).

1] Respecto a los judíos que confían en la justicia de la ley, Cristo es piedra de tropiezo para ellos, según lo afirma el apóstol Pablo, basándose en Isaías y en el Salmo 118; porque se negaron a creer en Cristo, deseando en cambio probar su justicia a través de sus propias obras. Sin  embargo, Pablo citando al profeta Isaías 8:14, y el Salmo 118:22 el Apóstol enfatiza en que Cristo es “La piedra que desecharon los edificadores ha venido a ser cabeza del ángulo”, para quienes creen en Jesucristo como el Mesías; pero para los judíos, esa piedra desechada es “piedra de tropiezo” (Isaías 8:14), porque confían en la justicia por la ley (Romanos 9:31-33).

“ mas Israel, que iba tras una ley de justicia, no la alcanzó. 32 ¿Por qué? Porque iban tras ella no por fe, sino como por obras de la ley, pues tropezaron en la piedra de tropiezo33 como está escrito: He aquí pongo en Sion piedra de tropiezo y roca de caída;Y el que creyere en él, no será avergonzado” (Romanos 9:31-33).

Pablo cita dos pasaje del profeta Isaías aunque no los menciona, cuando afirma:, "Y él será por santuario; pero a las dos casas de Israel, por piedra para tropezar, y por tropezadero para caer, y por lazo y red al morador de Jerusalén", (Isaías 8:14 y 28:16); y el Salmo 118:22 confirma lo que escribe el apóstol Pablo: “La piedra que desecharon los edificadores Ha venido a ser cabeza del ángulo. De parte de Jehová es esto, Y es cosa maravillosa a nuestros ojos. Este es el día que hizo Jehová; Nos gozaremos y alegraremos en él” (Salmo 118:22). (Énfasis mío)

Por tanto, el Señor Jesucristo, los apóstoles Pablo y Pedro, aplican los pasajes de Isaías 8:14 y 28:16 y el Salmo 118:22 a Jesucristo en el Nuevo Testamento, específicamente en Romanos 9:33 y 1 Pedro 2:8. Jesús y los apóstoles se refieren a los judíos que se negaron a aceptar a Jesucristo como el Mesías, y le asignan la referencia a la piedra de tropiezo para los no creyentes, y la piedra angular, para los que creen. Véase cómo Jesús y los dos apóstoles se apoyan en “las Escrituras” o nuestro Antiguo Testamento, para proclamar que Cristo está puesto por Dios como “cabeza del ángulo”, o “cabeza de la Iglesia” (Efesios 5:23, Colosenses 1:18). Esto implica que la iglesia debe su vida, guía y propósito a Cristo, y que los creyentes deben someterse a su liderazgo y enseñanzas. (Mateo 21:42, Romanos 9:33, 1 Pedro 2:8).

2] En la vida de los creyentes cristianos, convertirse en piedra de tropiezo es usar la libertad para llevar a otros a pecar; significa escandalizar al más débil en la fe. Pero más delicado es que si por nuestro conocimiento se pierde un hermano débil en la fe y por el cual Cristo murió, pecamos contra Cristo; y según el Señor Jesús, merece ser lanzado al mar atado a una piedra de molino al cuello (Marcos 9:42 y 1 Corintios 8:8-15).

En la iglesia de Corinto había un conflicto de conciencia entre los fuertes y los débiles en la fe. Algunos que tenían más conocimientos en la fe, sabían que los ídolos nada son; pero otros hermanos más débiles en la fe de Cristo no se sentían bien al ver que otros hermanos comían y bebían lo sacrificado a los ídolos. Por eso, Pablo los aconseja:

Pero no en todos hay este conocimiento; porque algunos, habituados hasta aquí a los ídolos, comen como sacrificado a ídolos, y su conciencia, siendo débil, se contamina. Si bien la vianda no nos hace más aceptos ante Dios; pues ni porque comamos, seremos más, ni porque no comamos, seremos menos. Pero mirad que esta libertad vuestra no venga a ser tropezadero para los débiles. 10 Porque si alguno te ve a ti, que tienes conocimiento, sentado a la mesa en un lugar de ídolos, la conciencia de aquel que es débil, ¿no será estimulada a comer de lo sacrificado a los ídolos? 11 Y por el conocimiento tuyo, se perderá el hermano débil por quien Cristo murió” (1 Corintios 8:7-11).

El evangelista Marcos refiere las palabras del Señor Jesús en cuanto a los que hacen pecar a los hermanos más débiles: “Pero si alguien hace que uno de mis creyentes humildes pierda la fe, mejor le sería que lo echaran al mar con una piedra de molino atada al cuello” (Marcos 9:42 NBV). Jesús advierte del peligro del mal ejemplo en forma tajante, en contra de quienes sirven de piedra de tropiezo y piedra de escándalo. 

El cargo de conciencia del que habla Pablo, y la advertencia del Señor Jesús, son muy serias. Que un hermano por quien Cristo murió se pierda por nuestro mal testimonio y pésimo ejemplo, pecamos contra Cristo. Y somos dignos de que nos echen al mar con una piedra de molino atada al cuello, según Jesús.

Sin embargo, no solamente lo sacrificado a los ídolos puede provocar cargos de conciencia entre fuertes y débiles en la fe. Por ejemplo, en Nicaragua los católicos acostumbran celebrar a sus santos devotos. La purísima es una de esas celebraciones. Y por antiguas costumbres o por poca conciencia, algunos cristianos evangélicos participan de las llamadas “gorras” de la “gritería” de la purísima y hacen filas para aprovechar las regalías que ofrecen las personas que celebran la purísima.

Sin duda, para el que participa en las filas o disfruta de “gorras’, su participación no es pecado, pero su ejemplo puede arrastrar a otros más débiles en la fe a seguir su mal ejemplo, o a hacer pensar apartarse de la fe cristiana, porque dirá: “para ser como el hermano tal, mejor vuelvo a mi antigua manera de vivir. Otras celebraciones católicas que atraen a ciertos cristianos evangélicos son las fiestas patronales. Muchos cristianos asisten “para ver” la procesión de Santo Domingo, en Managua; o las celebraciones de San Jerónimo, en Masaya. Exactamente, eso es lo que preocupa a Pablo, que por causa del mal comportamiento evangélico, otro hermano se pierda: el hermano por quien Cristo murió. Entonces, dice Pablo: “pecamos contra Cristo”. Esta amonestación es muy seria, y la debemos tomar muy en cuenta.

En los EE. UU. a muchas iglesias protestantes no les importa si sus miembros fuman o toman vino embriagante; pero los cristianos que llegan de países centroamericanos a quienes se les ha enseñado a no practicar tales cosas, se escandalizan, o aprenden a hacer lo mismo. El resultado puede ser que los cristianos que observan tales acciones se aparten de la fe de Cristo y se pierdan aquellos por quienes Cristo murió.

Por lo tanto, aprendamos a vivir pensando en el efecto que produce nuestra mala manera de actuar en aquellos por quienes Cristo murió. Esto tiene que ver con nuestra mayordomía cristiana. Porque, en términos religiosos, especialmente en el cristianismo, la mayordomía se entiende como la gestión de los dones y bendiciones recibidas de Dios, reconociendo que todo pertenece a Él y para Él. 

El apóstol Pedro también se refiere a la Piedra del ángulo: Jesucristo. Y da una amplia explicación de la conductua que debe observar el cristiano, como “piedras vivas”. Por lo cual, el apóstol Pedro pone a la par la Piedra del ángulo y las piedras vivas que son los creyentes en la Piedra del ángulo. Pero también Pedro establece dos grupos: 1) los que son piedras vivas, casa espiritual y sacerdocio santo y que Pedro las compara con la Piedra Viva, la cual es Cristo; y 2) los que son piedra de tropiezo, y fueron destinados para la desobediencia. Esto es lo que dice el apóstol Pedro:

Acercándoos a él, piedra viva, desechada ciertamente por los hombres, mas para Dios escogida y preciosavosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo. Por lo cual también contiene la Escritura: He aquí, pongo en Sion la principal piedra del ángulo, escogida, preciosa; Y el que creyere en él, no será avergonzado. Para vosotros, pues, los que creéis, él es precioso; pero para los que no creen, La piedra que los edificadores desecharon, Ha venido a ser la cabeza del ángulo; y: Piedra de tropiezo, y roca que hace caer, porque tropiezan en la palabra, siendo esobedientes; a lo cual fueron también destinados” (1 Pedro 2:4-8). Destacado es mío.

En este pasaje, y en los pasajes citados  por el apóstol Pablo, ambos apóstoles mezclan las palabras de Isaías 8:14, 28:16, y del Salmo 118:22; palabras que también cita el mismo Señor Jesucristo en Mateo 21:42.

CONCLUSIÓN

En el Antiguo Testamento hay tres Escrituras que se refieren a Jesucristo como la piedra del ángulo para los que creen; y piedra de tropiezo para quienes lo rechazan. Los pasajes son: Isaías 8:14 y 28:16; y el Salmo 118:22, los cuales afirman que Dios ha puesto en Sion o Jerusalén la Piedra del ángulo que los edificadores rechazaron y se convierte en piedra de tropiezo, para quienes rechazan la obra redentora de Jesucristo; o sea, los líderes religiosos; y en el Nuevo Testamento, hay dos apóstoles que citan esos pasajes del Antiguo Testamento; así como también el Señor Jesucristo mismo en el evangelio de Mateo 21:42. Los apóstoles son Pablo y Pedro; ambos comparan la Piedra del ángulo para los que creen, y piedra de tropiezo para quienes rechazan esa Piedra del ángulo. Pero el apóstol Pablo afirma que los cristianos que se consideran fuertes en la fe, pueden servir de piedra de tropiezo para los más débiles. Aún más, quienes con su mal ejemplo hacen apartarse de la fe a los más débiles, pecan contra Cristo (1 Corintios 8).

Es más, el apóstol Pedro establece dos grupos en relación con la Piedra del ángulo: 1) los que creen y son piedras vivas, casa de Dios y real sacerdocio; y 2) los que fueron destinados para la desobediencia. Por tanto, ambos apóstoles constituyen a Jesús como el centro y fundamento, y guía de la fe cristiana y único Salvador de la humanidad; doctrina que confirma el mismo Señor Jesús en Mateo 21:42.

La palabra griega para "escándalo" es σκάνδαλον (skándalon). Su significado original se refiere a una trampa, obstáculo o piedra de tropiezo que puede causar que alguien caiga o se desvíe de su camino. En un contexto más amplio, también puede referirse a una ocasión de pecado o una acción que lleva a la caída moral. Las iglesias cristianas deben estar atentas a corregir a esas “piedras de tropiezo y de escándalo” que hay entre los miembros. Las palabras del apóstol Pablo deben resonar muy fuertes en nuestros oídos: “se perderá el hermano débil por quien Cristo murió” (1 Corintios 8:11).

REFERENCIAS

Biblia Reina Valera 1960 (en la mayoría de los pasajes citados en este estudio)

Coalición por el Evangelio (¿Qué significa “Cristo es la cabeza de la iglesia”?)

Enduring Word Commentary

Evangélico Digital, (“El escándolo de Cristo y el del mundo”)

New Rivised Standard Version, “Cornerstone”

Nueva Biblia Viva (NBV) “hacer pecar a los nuevos creyentes”

Protestante Digital (“Piedra de escándalo y tropiezo de la Cruz”)

United Faith Church (“A Corner stone, tested”)