miércoles, 25 de agosto de 2021

 

MUJERES EN LA GENEALOGÍA DE JESÚS

Parte 5 y última (2do Samuel 11 y 12; 1ro Reyes 1 y 2)

BETSABÉ O BET-SÚA

Amadeo Albuquerque Lara

Betsabé es un personaje bíblico con una historia controversial. Betsabé también es conocida como Bet-Súa, o como su nombre hebreo, Bathsheba. Es hija de Eliam (2do Samuel 11:3) o Amiel.(1ro Crónicas 3:5) Amiel es el mismo nombre Eliam, pero leído de atrás para adelante, comenzando con la letra “a” de Eliam y, por tanto, nieta de Ahitofel o Ajitófel (2do Samuel 23:34) y madre de Salomón (Mateo 1:6). De Ahitofel se dice que su consejo era como consultar la palabra de Dios (2do Sam 16:23). Pero a pesar de que David tenía a este consejero, su conducta se desvió por la lascivia por las mujeres.

Betsabé, en este momento en que suceden los hechos, es esposa de Urías hitita o heteo, soldado valiente, fiel y de confianza en el ejército de David. El tiempo es la primavera, cuando los reyes salen en campaña militar. Joab es el jefe militar y va con sus oficiales y con el pueblo de Israel a destruir a los amonitas. Mientras tanto, el rey David se queda en su palacio, en Jerusalén, lo cual desencadena una serie de acontecimientos de suma pecaminosidad y criminalidad impensable. Por tanto, es el propio David quien le imprime el carácter controversial a la historia de Betsabé.

Betsabé era la esposa del valiente soldado Urías, de la etnia hetea o hitita y Betsabé era israelita. Betsabé era de hermosa apariencia, muy atractiva ante los ojos lujuriosos de David. Y el escritor del libro de Samuel describe el cuadro de Betsabé en el baño, a campo abierto, lo cual ha inspirado a pintores clásicos y afamados a pintarla con derroche de hermosura.

Entre los mejores cuadros de pintores, se encuentra el de Rembrandt, pintor neerlandés (1654), en donde Betsabé aparece desnuda en su baño, con la carta de David en la mano, sin duda la copia de la que le envía a Joab para asesinar a Urías. El cuadro de Rembrandt pasó a posesión del Museo de Louvre, en 1869, y es considerado el más bello de Rembrandt. Otro pintor famoso es Hans Memling (Seligenstadt, Alemania). El cuadro se conoce como “El baño de Betsabé” (1480). También existe otra pintura de Betsabé, en Museos del Arte de Harvard, con el nombre de “Mujer en el baño” de Jan van Eyck, copia temprana del siglo XVI por un pintor holandés. Y, por último, está otra pintura: “Betsabé con la carta del rey David”, del pintor holandés, Willem Drost, 1654, entre otras.

La historia controversial comienza en una tarde, cuando David se pasea por la azotea del palacio real, y mientras Betsabé toma un baño en el patio de su casa, la cual queda contigua al palacio. La lujuria incontrolable de David hace traer al palacio a Betsabé para tener relaciones sexuales con ella, mientras su marido Urías, el soldado fiel de David, se encuentra arriesgando su vida, enfrentado al ejército de los amonitas. He aquí el contraste entre un marido obligado y fiel, y un amante furtivo que traiciona sin reflexiones.

De la relación lujuriosa y detestable, Betsabé queda embarazada y David tiene que mandar a llamar a Urías, para que duerma con su mujer y así achacar el embarazo a su marido. Pero Urías, de principios éticos en la disciplina militar, rehúsa ir a su casa durante dos noches que David lo fuerza y lo embriaga para que vaya a dormir con su mujer. En consecuencia, David planea el vil asesinato contra Urías. Inmediatamente, le envía una carta a Joab, general del ejército de David, para que lo exponga en el frente de la batalla, sin que nadie lo defienda, para que muera irremediablemente.

David se queda en palacio esperando noticias de la muerte de su fiel soldado Urías, mientras Betsabé guarda luto cómplice por la muerte de su marido, a sabiendas que David la va a hacer su esposa.

David es parte de la genealogía de donde vendría el Mesías del pueblo de Israel. David es el rey de una nación que fue liberada de la esclavitud de Faraón, rey de Egipto. Como rey, y jefe de una campaña militar contra un pueblo enemigo, debe ser el ejemplo, no sólo en el campo cívico y militar, sino espiritual; pero ocurre todo lo contrario.

Sin embargo, esta acción abominable no podía quedar sin castigo. Ante acciones tan abominables, Dios manda al profeta Natán a condenar la conducta llena de lascivia de David, por medio de la parábola del hombre rico y la única oveja del hombre pobre. David, al escuchar la injusticia, sentencia que tal hombre debe morir.

“Entonces se encendió el furor de David en gran manera contra aquel hombre, y dijo a Natán: Vive Jehová, que el que tal hizo es digno de muerte”. (2do Samuel 12:5)

Tan aborrecible le pareció la acción del hombre rico, que lo hizo merecedor de la muerte; pero más ominoso fue su pecado ante los ojos de Dios, porque no sólo lo castigó con la muerte del niño, producto de la relación pecaminosa, sino que su reino estaría continuamente sometido a la espada; sus hijos se pelearían por la sucesión, habría asesinatos entre la misma familia real, y posteriormente, su reino sería dividido y expuesto a los cautiverios por naciones vecinas más poderosas, como Asiria y Babilonia.

David al escuchar la condena de Dios, por boca del profeta Natán, se arrepiente profundamente. De tal manera que los estudiosos de la Biblia opinan que David escribió el Salmo 51, en donde pide que Dios lo limpie de su pecado. Natán le dice que no morirá por esta causa, pero que sufrirá las consecuencias, porque el arrepentimiento no nos libra de las consecuencias de nuestros pecados, y así sucedió con David.

Una vez que David llora amargamente por haberle quitado la esposa al pobre Urías; y peor aún, por  haberlo mandado a asesinar en el campo de batalla, ya casado legalmente con Betsabé, nace Salomón, quien sería el continuador del reinado del pueblo de Israel. De esta manera, Betsabé se convierte en el vaso escogido por Dios para la sucesión al trono de David, de quien viene el Mesías.

Pero la ascensión al trono por parte de Salomón, no estuvo exenta de riñas y asesinatos entre los mismos hijos de David, tal como lo profetizó el profeta Natán.

Por ejemplo, cuatro de sus hijos murieron de forma violenta, con excepción del niño que murió a los siete días de nacido, como castigo por el adulterio de su padre David (2do Samuel 12:19). Amnón fue asesinado por mandato de su propio hermano, Absalón, debido a la violación de su media hermana Tamar (2do Sam 13:28-33). Absalón murió colgado del abundante cabello, de las ramas de una encina y luego ultimado con dardos por Joab (2do Sam 18:14-15); y el cuarto hijo, Adonías, murió asesinado por mandato de su hermano Salomón, por haberle pedido a Betsabé que intercediera ante Salomón, siendo ya rey, para que le diera a Abisag, sunamita por mujer, la que había acompañado a su padre David. La respuesta de Salomón fue que por mano de Benaía hijo de Joiada, Adonías muriera por la espada (1ro Reyes 2:25). Todos estos asesinatos son consecuencia del pecado abominable de David, anunciados por el profeta Natán.

Como si estos crímenes hubieran sido pocos, Absalón, el tercer hijo de David le quiso dar golpe de estado a su propio padre, porque el mismo Absalón había mandado a asesinar a su hermano  Amnón, por haber violado a su hermana Tamar. Por tanto, pensó que a él le correspondía el trono, por ser el mayor.

“Entonces envió Absalón mensajeros por todas las tribus de Israel, diciendo: Cuando oigáis el sonido de la trompeta diréis: Absalón reina en Hebrón”.(2do Samuel 15:10)

David, como rey de Israel, reinó siete años en Hebrón y 33 años en Jerusalén. Entonces, Absalón ve la oportunidad para proclamarse rey en Hebrón, mientras su padre reina en Jerusalén. También, Absalón elige a Hebrón, porque su padre allí comenzó a reinar y después reinó en Jerusalén. Sin embargo, Absalón huye al verse descubierto y perseguido por el general del ejército de David, Joab. Pero en la huida, queda colgado por los cabellos, en una rama de encina; oportunidad que Joab logra para matarlo con dardos. En consecuencia, el próximo heredero sería Adonías, oportunidad que éste aprovecha para proclamarse rey.

“Entonces Adonías hijo de Haguit se rebeló, diciendo: Yo reinaré. Y se hizo de carros y de gente de a caballo, y de cincuenta hombres que corriesen delante de él”. (1ro Reyes 1:5).

Pero David le había prometido a Betsabé que Salomón, su hijo sería el heredero del trono. Por tanto, Betsabé le pide audiencia al rey David para recordarle que él había prometido que Salomón sería su sucesor; aunque Salomón era menor que Adonías.

Betsabé aquí se convierte en un personaje beligerante en favor de su hijo Salomón, al reclamarle al rey que Salomón debe reinar, al morir David. Por otro lado, Betsabé quiere beneficiar a Adonías, al aceptar la petición de que Salomón le dé por esposa a Abisag sunamita. Pero esta vez, la intercesión de Betsabé dio como resultado la muerte de Adonías, por hacer semejante petición a su hermano, el rey Salomón.

Muerto su padre David, y todos sus hermanos, posibles herederos al trono, Salomón asume el reinado de un pueblo unido, representado por las doce tribus de Israel, pero su reinado no fue como el de su padre David. De aquí en adelante, las consecuencias del pecado de David se siguen manifestando en la división del reino: Israel al norte, y Judá al sur. Pero ya un pueblo dividido, se convierte en presa fácil para que las naciones vecinas más poderosas, como Asiria y Babilonia, los lleven cautivos. El reino del norte fue llevado cautivo por los asirios; y el reino del sur, por los babilonios.

CONCLUSIÓN

La historia que comenzó como un romance entre David y Betsabé, resultó en un desencadenamiento de acciones pecaminosas que el propio David, cuyo corazón era del agrado de Dios, nunca pudo imaginar. En esa tarde, sin duda de mucho calor primaveral, se juntaron dos eventos cuyos resultados fueron: 1) adulterio y traición; y 2) asesinato a sangre fría contra un soldado fiel y valiente.

Y es que la lujuria induce a cometer actos abominables, sin que el individuo evalúe las consecuencias. David vio, codició a Betsabé, la mujer ajena y cometió el adulterio. Pero el adulterio trajo las consecuencias de un embarazo no deseado. Luego, el embarazo obliga a pensar en otro engaño que no resultó, y que luego condujo al crimen más detestable en la vida de David: el asesinato de Urías, el marido de una sola mujer.

Mientras que David tenía varias mujeres y no había necesidad de traicionar a Urías, con su única mujer. Por eso, Dios envía al profeta Natán para condenar la injusticia. Pero, además de la condena, vino la profecía de la ola de crímenes a lo interior de la familia real. Por tanto, el hecho de que David se haya arrepentido profundamente, no evitó las consecuencias funestas que al final, acabaría con el reino firme que tuvo David.

Betsabé es la cuarta mujer, sin mencionar a María, en la genealogía de Jesús, según el apóstol Mateo. Tamar, engaña a su suegro Judá y nace Fares; De la unión de Rahab la ramera y Salmón, nace Booz; de Booz y Rut, nace Obed; y de David y Betsabé, nace Salomón, quien sería el último rey de un pueblo unido. Pero de todas las cuatro mujeres, Rut es la mujer de un testimonio limplio y de una relación ejemplar y de una confesión de fe en un Dios que su suegra Noemí le dio a conocer.

jueves, 5 de agosto de 2021

 

MUJERES EN LA GENEALOGÍA DE JESÚS

Parte 4. Libro de Rut y Mateo 1:5

RUT Y SU SUEGRA NOEMÍ

Amadeo Albuquerque Lara

El libro de Rut es uno de los dos únicos libros del Antiguo Testamento que llevan el nombre de mujer, y presenta un ejemplo de mujer de fe, fortaleza y bondad. El libro lleva las características de la esperanza y del optimismo, y describe el trayecto de Rut y de Noemí al pasar de la tristeza a la felicidad, así como del vacío a la abundancia. La historia de Rut es lo contrario de las experiencias de Tamar y Rahab, ya que el amor entre ella y Booz es limpio y digno de imitar.

Mientras Tamar y Rahab tuvieron un pasado de pecaminosidad y de conducta controversial, Rut es el ejemplo de una mujer dócil, dispuesta a aceptar la fe de la familia a la cual se unió. También es ejemplo del comportamiento con su suegra Noemí, quien es una mujer de fe y de fidelidad en la promesa de Dios, por eso, Rut deposita toda su confianza en su suegra, como si fuera su propia madre; a tal punto que está dispuesta a seguirla sin condiciones, y a aceptar la fe que su suegra profesa en el Dios de Israel. Debido a su conversión genuina a un Dios que no forma parte de su pasado, Rut es el prototipo de los gentiles que dejando su paganismo, se convierten a la fe verdadera de un Dios creador y redentor...

Al emprender la lectura del libro de Rut en la Biblia, nos llena de intriga la historia de esta joven moabita que se une en matrimonio con un joven de otra fe y de distinta nacionalidad; pero lejos de desviarlo de su Dios, se convierte a él. El pueblo de Rut es Moab, una nación pagana, adoradora del dios abominable, Quemos, según Jueces 11:24; 1ro Reyes 11:7; 2do Reyes 23:13; Jeremías 43:7; 48:13 y 48:46; y además, Moab es enemiga del pueblo de Israel. Nos impresiona el apego que existe entre nuera y suegra, relación que muy pocas veces se da en nuestra cultura. Por eso, es imperioso también reconocer el carácter y fe de su suegra Noemí, que más que suegra, desempeña el papel de madre.

¿Qué habría sido de Rut si no hubiera tenido como mentora espiritual a su suegra Noemí? ¿Y qué habría sido de Rut si el dueño de la era de cebada no se hubiera fijado en ella, y que, además, estuviera dispuesto a redimirla, mediante el matrimonio? Y más nos llena de admiración que de esta unión naciera Obed, quien sería el abuelo del rey David y continuador de la genealogía de Jesús.

Algunos estudiosos de la Biblia han calificado el género literario del libro de Rut, de la siguiente manera:

“El género literario del libro de Rut es etiológico, porque explica el porqué del cómo de algo. El porqué es que siendo Rut una persona humilde y gentil; fue elegida por la gracia de Dios para ser parte de la genealogía de Jesucristo”. (Oscar Joel Contreras, Monografías.com).

También la historia de Rut ha inspirado a productores de cine, al crear las películas, como “LA VIDA DE RUT HD”, Español, y “The Story of Rut”, 1960; “La Historia de Rut”, 1960. Y producciones críticas, como: “Críticas a la Historia de Rut”, Elana Eden, Tom Tryon, Stuart Whitman, Peggy Wood, Filmaffinity.

La historia de Rut comienza con el matrimonio de Elimelec y Noemí. Elimelec vive en Belén de Judá, pero debido a una hambruna en tierra de Judá, emigra a Moab con su esposa y sus dos hijos, a unos 128 kilómetros de distancia. Al morir Elimelec en Moab, Noemí queda viuda, con sus hijos Malón y Quelión. Cuando ellos alcanzan la edad de contraer matrimonio, escogen para esposas a jóvenes de Moab. Malón se casa con Rut, pero murió sin dejar descendencia. Mientras que Quelión se casa con Orfa, pero también murió sin dejar heredero. Entonces Noemí, al verse viuda, de edad madura, y sin hijos, decide regresar a su tierra natal, Belén de Judá.

Sin un futuro a la vista, Noemí les plantea a sus dos nueras que regresen a casa de sus padres respectivos, ya que ella no podrá tener más hijos. Rut decide seguirla, aunque su suegra insiste en que se vuelva a su pueblo a casa de sus padres.  Orfa, por el contrario, se regresa a casa de sus padres, por la petición insistente que les plantea Noemí, y no se habla más de ella.

La respuesta de Rut a la petición de su suegra, han quedado como demostración de amor a Noemí, y de fe en el Dios de su suegra, quien le ha servido de mentora espiritual. Su confesión de fe se ha convertido en una declaración clásica en la literatura bíblica.

“Respondió Rut: No me ruegues que te deje, y me aparte de ti; porque a dondequiera que tú fueres, iré yo, y dondequiera que vivieres, viviré. Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios mi Dios. 17 Donde tú murieres, moriré yo, y allí seré sepultada; así me haga Jehová, y aun me añada, que sólo la muerte hará separación entre nosotras dos”. (Rut 1:16-17)

Cuando Noemí y Rut regresan a Belén, es tiempo de cosecha de la cebada; y Rut, al darse cuenta de la amargura, por la situación económica de su suegra, le pide que le permita ir a los campos de cebada a recoger espigas de las que vayan quedando, después de la recolección por los segadores. El campo es de Booz, pariente cercano de Elimelec, el marido fallecido de Noemí.

El dueño del campo y jefe de los segadores se llama Booz, hijo de Salmón y Rahab; y por tanto, pariente cercano de Elimelec. Al ver a la joven que recoge las espigas que han quedado después de que los segadores han recogido, Booz le pregunta al mayordomo de los segadores que quién es la joven. El mayordomo le responde a Booz que es la joven moabita que ha regresado con su suegra Noemí, viuda de Elimelec. Booz siente atracción por la joven y les indica a los segadores que no la molesten y que más bien vayan dejando más espigas para que ella recoja más (Rut 3:1-18). Rut se extraña porque ha hallado tanto favor de parte de Booz y él le conesta:

Y respondiendo Booz, le dijo: He sabido todo lo que has hecho con tu suegra después de la muerte de tu marido, y que dejando a tu padre y a tu madre y la tierra donde naciste, has venido a un pueblo que no conociste antes”. (Rut 2:11)

Al llegar a casa de Noemí, Rut le cuenta lo que ha pasado en el campo de cebada y que el nombre del dueño es Booz. Entonces Noemí exclama:

“Sea él bendito de Jehová, pues que no ha rehusado a los vivos la benevolencia que tuvo para con los que han muerto. Después le dijo Noemí: Nuestro pariente es aquel varón, y uno de los que pueden redimirnos”. (Rut 2:20)

Desde ese momento, y por tales palabras, Noemí está pensando que Booz es el pariente cercano que puede cumplir con la ley del levirato; por tanto, Rut debe procurar acercarse más a Booz, para que la haga su esposa. Noemí le indica que esa noche, en que Booz va a dormir en el campo, Rut duerma a los pies de Booz, tal como era la costumbre entre los hebreos; y así lo hizo ella. A la medianoche, Booz se da cuenta que una mujer duerme a sus pies y le pregunta:

“Entonces él dijo: ¿Quién eres? Y ella respondió: Yo soy Rut tu sierva; extiende el borde de tu capa sobre tu sierva, por cuanto eres pariente cercano”. (Rut 3:9)

Cualquiera pensaría que esa misma noche Booz tomaría a Rut por su mujer, pero Booz no estaba ebrio, como lo estaba Lot, cuando se acostó con sus dos hijas, por turno; ni Rut se disfrazó de prostituta, como lo fingió Tamar con su suegro Judá, para lograr descendencia. Por tanto, Rut, al acostarse a los pies de Booz sólo esperaba el consentimiento de él, para ver si estaba dispuesto a cumplir con la ley de levirato, como pariente cercano.

Sin embargo, Booz le explica a Rut que hay otro pariente cercano y que le va a proponer si estaría dispuesto a redimir a Rut; pero el otro pariente cercano, que la Biblia no menciona su nombre, rechazó la oferta de Booz; y como era de esperar, Booz acepta encantado contraer matrimonio con Rut. Prodigiosamente, de esta unión nace Obed, quien es el abuelo de David y ascendiente de Cristo.

Por eso, cuando nace Obed, nieto de Noemí, las mujeres del pueblo le dijeron a Noemí:

—Bendito sea el SEÑOR que te ha dado un nieto. Que su nombre sea famoso en Israel. 15 Él te cuidará y se ocupará de ti cuando seas vieja. Porque fue tu nuera que te quería quien lo dio a luz. Ella es mejor para ti que siete hijos. (Ru 4:14-15)

El testimonio de Rut entre el pueblo es tan limpio y ejemplar, que las mujeres le dicen a Noemí que su nuera es “mejor que siete hijos”. La fe de Noemí era tan fuerte, y sin fingimiento, que se puede igualar a la de Eunice, madre de Timoteo, y la de su abuela Loida (2da Timoteo 1:5).

CONCLUSIÓN

El matrimonio de Elimelec y Noemí introduce una historia interesante, con ciertos rasgos románticos, como es el caso del enamoramiento entre Booz y Rut y de una relación ejemplar, única tal vez, entre una suegra consagrada a su Dios, y una nuera que toma el ejemplo de su mentora espiritual. Como he mencionado antes, Rut es un personaje ejemplar en la historia del Antiguo Testamento. Mientras Ester, una joven judía, se convierte en la reina de Persia y Media, países paganos, cuando se casa con el rey Asuero o Jerjes, ejerce su influencia para salvar a su pueblo, el pueblo judío, Rut, una joven moabita, de un pueblo pagano, se convierte en el vaso escogido por el Dios de Abrahán, Isaac y Jacob, para que por la unión con Booz, naciera Obed, el continuador de la genealogía de Jesús. Ambas mujeres, Ruth y Ester, adquieren un lugar digno de encomio en la historia de Israel, y son un ejemplo de fe en Dios.

Esta historia de Rut demuestra que Dios no nos escoge por lo que somos, ni tiene prioridades basadas en nacionalidades, ni de méritos culturales.  Rut es un ejemplo de quienes están dispuestos a seguir los pasos de personas de fe, como era el caso de su suegra Noemí; y además, un ejemplo de confesión de fe en un Dios que no conocía antes, sino mediante el testimonio de su mentora espiritual, su suegra Noemí.

viernes, 30 de julio de 2021

 

MUJERES EN LA GENEALOGÍA DE JESÚS

(Parte 3) Josué 2 y Mateo 1:5 y Números 22

 Rahab

Amadeo Albuquerque Lara

Rahab es el nombre de una antigua prostituta que vivía en la ciudad cananea de Jericó. La historia e importancia de esta mujer se encuentra en el libro de Josué, capítulo 2 en el Evangelio de Mateo 1:5, la Epístola a los hebreos 11:31 y la Epístola de Santiago 2:25.

Los israelitas comandados por Moisés, y posteriormente por Josué, habían pasado cuarenta años en el desierto, debido a su desobediencia y rebeldía; por tanto, Israel ha sido hasta ahora un pueblo nómada, sin enfrentamientos significativos con pueblos vecinos, con la excepción de la derrota de los amorreos; pero sin experiencia militar.

Después de la muerte de Moisés, ahora Josué, al frente de la jefatura del pueblo de Israel, se encuentra con su gente en la ciudad cananea de Sitim. Aunque en Números 22 el escritor afirma que el pueblo de Israel acampó en los campos de Moab, frente a Jericó. De cualquier manera, era el último campamento del pueblo de Israel, antes de cruzar el Jordán, para entrar en la Tierra Prometida.

Josué, por tanto, se disponía a conquistar la ciudad de Jericó, la más fuerte por sus gruesas murallas y estructuras de hierro; por eso, Josué considera necesario enviar en silencio dos espías con el fin de investigar las defensas de esa ciudad. Al llegar los dos espías de Israel a evaluar las defensas de la ciudad, el rey de Jericó, al darse cuenta de la presencia de espías israelitas en casa de Rahab, le ordena que los entregue a sus soldados para capturarlos y ejecutarlos sin piedad. Pero Rahab, en cuyo hospedaje estaban los dos espías israelitas, decide esconderlos en la azotea de la casa, bajo  manojos de lino, porque ella comerciaba con lino, usaba su casa como hospedaje y ofrecía sus servicios como prostituta para los extranjeros y con las caravanas de comerciantes que pasaban por la ciudad. Estas ventajas fueron aprovechadas por los dos espías israelitas, para hospedarse en casa de Rahab, pero sin el servicio como prostituta.

Cuando Rahab recibe el mensaje del rey de que saque a sus visitantes, para matarlos, ella les dice a los mensajeros del rey que es cierto que esos hombres estuvieron en su casa, pero que salieron de la ciudad, antes que se cerraran las puertas. Entonces, ella procede a preparar el escape, bajándolos por el muro e indicándoles el camino que deben tomar hacia las montañas, y que esperen allí tres días, mientras sus perseguidores se regresan a la ciudad.

Como su casa quedaba pegada al muro de la ciudad. A la media noche, Rahab les ayuda a escapar de los enemigos con la condición de que ella y su familia no sufran daño, si caía la ciudad en manos de los israelitas; Rahab protege a los espías, porque sabe que su pueblo teme a los israelitas.  Sabe que el pueblo de Israel había cruzado el Mar Rojo, cuando huía del ejército de Faraón y había destruido a los amorreos, en su avance hasta esta ciudad. Por eso, Rahab demuestra su fe en el Dios de Israel:

“Oyendo esto, ha desmayado nuestro corazón; ni ha quedado más aliento en hombre alguno por causa de vosotros, porque Jehová vuestro Dios es Dios arriba en los cielos y abajo en la tierra”.

Esta declaración de Rahab ha quedado en la literatura bíblica como clásica, porque demuestra que Dios ya la había preparado para que hospedara y defendiera de la furia del rey de Jericó a los dos espías israelitas.

Al ver la acción de Rahab en favor de ellos, los espías por su parte convienen en que Rahab y su familia se salvarían de la destrucción, una vez que ellos tomaran posesión de la ciudad y la destruyeran. Pero ella debe hacer colgar un cordón escarlata desde su ventana, como señal de que su casa y su familia no serían destruidos. De esta manera, Rahab y su familia quedan a salvo, gracias a las acciones de ella.

Después que la ciudad ha sido destruida, Rahab y su familia habitan junto con el pueblo de Israel y posteriormente, Rahab se une en matrimonio con Salmón; y de esa unión, nace Booz quien se casaría con Rut, la moabita. De esta unión nacería el continuador de la genealogía de Jesús.

La hazaña de Rahab ha sido reconocida por escritores del Nuevo Testamento, como el escritor de los hebreos.

Por la fe Rahab la ramera no pereció juntamente con los desobedientes, habiendo recibido a los espías en paz” (11:31)

También el apóstol Santiago se refiere a Rahab, así:

“Asimismo también Rahab la ramera, ¿no fue justificada por obras, cuando recibió a los mensajeros y los envió por otro camino?” (2:25)

De manera que Rahab es reconocida tanto en el Antiguo, como en el Nuevo Testamento. Mientras el escritor de los hebreos destaca su fe, el apóstol Santiago reconoce las obras de su fe, en favor de los planes de Dios.

También la acción de Rahab ha inspirado a escritores de la literatura clásica, como a Dante Alighieri, en la Divina Comedia, Canto IX de El Paraíso, en donde se lee:

“con la ayuda del líder judío Josué en la conquista de la ciudad, merecía la salvación eterna. Se encuentra en el cielo de Venus, donde se asumió antes que cualquier otra alma, y de ese cielo es el más brillante”.

También, Flavio Josefo, historiador romano-judío se refiere a Rahab y los espías, en sus libros Antigüedades de los Judíos, en donde dice que los espías israelitas “pasaron como extranjeros curiosos”

Los críticos rechazan este reconocimiento de Rahab, por cuanto ella mintió a las autoridades de Jericó, y que además, era prostituta; pero lo que hizo Rahab fue servir de instrumento de Dios para preservar la vida de los dos espías israelitas y de esta manera lograr el avance hacia la Tierra Prometida y que se cumpliera la promesa de Dios a los patriarcas Abrahán, Isaac, Jacob y al legislador, Moisés.

CONCLUSIÓN

Estamos aquí ante temas difíciles de comprender para nosotros los humanos; pero fueron necesarios para el cumplimiento de las promesas de Dios a los patriarcas, y para el avance de su pueblo hacia la Tierra Prometida.

La Biblia reconoce la obra de Rahab y permite el matrimonio con Salmón, de quienes nace Booz, para ser los continuadores de la línea genealógica del Mesías. ¡Qué incomprensibles son los planes del Altísimo! Cómo a través de la historia tan complicada, bajo la amenaza de los enemigos de Israel, y con la intervención de personajes de raras conductas, conserva la línea genealógica de nuestro Redentor, a través de la historia, y despúes de tantas generaciones.

 

 

lunes, 12 de julio de 2021

 

MUJERES EN LA GENEALOGÍA DE JESÚS

(Parte 2) Mateo 1:1-3, 1º Crónicas y 2do Samuel

 TAMAR

Amadeo Albuquerque Lara

En este artículo me voy a referir a Tamar que menciona el evangelista Mateo en la genealogía de Jesús, quien es la primera mujer de las cinco incluidas en su genealogía de Jesús. Pero en este artículo solamente me voy a referir a Tamar, a Rahab, Rut, y Betsabé, pues María es la madre de Jesús, el Cristo y no necesita de presentación.

Tamar, la nuera de Judá no es la misma Tamar hija del rey David. En la Biblia encontramos personajes con el mismo nombre; por lo cual no debemos confundir a uno con el otro. La Tamar hija de David fue violada por su medio hermano, Amnón. Pero fue su hermano de padre y madre, Absalón, quien tomó la venganza en vez de su padre David. Tamar, al verse deshonrada, entró en una profunda depresión que la condujo al suicidio por ahorcamiento (2do Samuel 13). Por tanto, esta Tamar no dejó descendencia, como sí la dejó Tamar, nuera de Judá, de quien me ocuparé a continuación.

La historia de Tamar, nuera de Judá, comienza cuando Judá se separa de sus hermanos, después de que estos habían vendido a José como esclavo a los ismaelitas, los cuales lo vendieron a Potifar, oficial de Faraón (Gén 39:1).

Judá, al separarse de sus hermanos se acercó a Hira, varón adulamita, y por medio de él, conoce a una mujer cananea de nombre Súa, con quien tuvo tres hijos: Er, Onán y Sela. Entonces, Judá escoge a Tamar como esposa para su hijo Er. Pero Dios lo mata por ser malo. Por tanto, por la ley mosaica de Levirato (Levítico 25:5-6 y Mateo 22:23-33), obliga a Onán a casarse con su cuñada Tamar para dejar descendencia, pero Onán no quiso dejar descendencia correspondiente a su hermano Er. La Biblia dice que cada vez que se llegaba a Tamar, Onán vertía en tierra. O sea que se aferró al coitus interruptus. Sólo quedaba Sela, el hijo menor de Judá, pero no tenía la edad para el levirato. Por tanto, Tamar pasa unos días con sus padres, hasta que Súa muere. Tamar, al saber la noticia, se disfraza de prostituta y queda embarazada de su suegro Judá, sin saber éste la realidad. Tamar queda embarazada y tiene gemelos: Farés y Zara.

Esta acción de Tamar, aunque de poca castidad, la convierte en merecedora de ser nombrada en la genealogía de Jesús, por el apóstol Mateo. Aunque Farés aparece en la genealogía de Mateo y Lucas, sólo Mateo incluye a Tamar en su genealogía de Jesús; por eso, me he ocupado de esta mujer.

Judá, sin estar consciente, se acuesta con su nuera, creyendo que era una ramera. Pero ella le pide prenda por el servicio; él le promete un cabrito, pero ella le exige las prendas que él andaba:

“Entonces Judá dijo: ¿Qué prenda te daré? Ella respondió: Tu sello, tu cordón, y tu báculo que tienes en tu mano. Y él se los dio, y se llegó a ella, y ella concibió de él”. (Gén 38:18)

Estas prendas fueron las que salvaron a Tamar de ser quemada viva por las órdenes de su suegro, cuando a los tres meses de su embarazo, los vecinos la acusaron de ser fornicaria. Entonces ella le muestra las prendas a Judá y le dice: de quien son estas prendas estoy embarazada. Judá reconoce sus prendas y exclama: “más justa es ella que yo, porque no le he dado a Sela, mi hijo” (Gén 38:26).

De esta relación de Tamar con su suegro Judá, vinieron al mundo los gemelos, Fares o Farés y Zara o Zerah (Gén 38). Farés, Phares o Pיrez, es el continuador de la genealogía de Jesús, según Mateo capítulo 1:1-3 y Lucas 3:33. Aunque el nombre Zara o Zerah pareciera de mujer, es el mellizo de Farés.  De esta polémica relación entre suegro y nuera, se conserva la línea genealógica de Jesús, por medio de Fares o Farés.

CONCLUSIÓN

En varios pasajes de la Biblia, la conservación de la línea genealógica de Jesús tiene muchas interrogantes para nosotros los humanos; pero Dios ha usado a diferentes personas, en diferentes épocas y circunstancias, con distintos actos de su pasado, aunque éstos hayan sido pecaminosos, con el fin de conservar la genealogía de Jesús. Porque Dios mismo había dictado leyes respecto a la importancia de conservar la línea genealógica de las familias que conformaban la nación de Israel, según la ley del Levirato (Levítico 25:5-6).

Sin embargo, Tamar, a pesar de sus ardides, no cometió pecado, porque lo hizo con el fin de conservar el plan de Dios, aunque sin saberlo (1ro Crónicas 2:4). Tanto Tamar, como su suegro Judá, lo hicieron inconscientemente como humanos, como  instrumentos del plan divino, al igual que el barro en manos del alfarero.


lunes, 5 de julio de 2021

 

MUJERES EN LA GENEALOGÍA DE JESÚS

Mateo 1 1-17 y Lucas 3:23-38; 1º Crón 1-8

Amadeo Albuquerque Lara

GENEALOGÍA DE MATEO

Sin duda que cuando empezamos a leer el evangelio del apóstol Mateo, nos resulta aburrido leer tantos nombres que aparecen en el primer capítulo, comenzando con el segundo versículo, hasta el 17. Es la genealogía de Jesús que el apóstol presenta. Sin embargo, debemos reconocer que el propósito de tantos nombres es hacernos ver cómo Dios ha mantenido la línea de ascendencia de Jesús, nuestro Salvador, a través de la historia.

Me imagino que muchos lectores de la Biblia se saltan el primer capítulo, para evitar leer tantos nombres, a partir del patriarca Abraham. También sucede igual con Lucas 3:23 hasta el final. Es más, muchos nombres son de difícil pronunciación, lo cual complica más su lectura.

Lo mismo sucede al leer el primer libro de Crónicas, desde el capítulo uno hasta el capítulo ocho, en donde se registra la genealogía a partir de Adán y luego por cada una de las tribus de Israel. Esta genealogía permanecía guardada en el Templo, en Jerusalén, y cualquiera podía consultarla.

En los planes de Dios estaba que esta genealogía se conservara intacta hasta la destrucción del Templo por los romanos, en el año 70 d.C, cuando también la destruyeron. Por eso, los fariseos no pudieron atacar la ascendencia de Jesús, porque allí estaba expuesta en el Templo.

Cabe señalar que en esta genealogía sólo aparece el nombre de Tamar (1º Crón 3:9) y Bet-Súa (Betsabé, 1º Crón 3:5), de las cuatro mujeres que menciona Mateo. Por tanto, es obvio que tanto Mateo como Lucas hayan tomado su genealogía de la que estaba en el Templo. Lo que indica que ambos escribieron su evangelio antes de la destrucción del Templo; o que ambos se basaron en la misma fuente histórica de Marcos (conocida como Q, Quelle), ya que él escribió primero, aunque Marcos no se interesó por la genealogía de Jesús.

En la actualidad, las familias adineradas, llamadas de  “rancio abolengo”, son muy cuidadosas en conservar el linaje de donde proceden y lo citan con gran orgullo y ostentación; así también son muy meticulosos en averiguar el abolengo de sus amistades y pretendientes de sus hijos. Entonces, cuánto más importante es saber cómo nuestro Señor viene de la línea del patriarca Abraham, según el apóstol Mateo; y de Adán, hijo de Dios, según el evangelista Lucas y según el primer libro de Crónicas. El hecho de que Lucas haya finalizado su genealogía con Adán, hijo de Dios, indica que se basó en el primer libro de Crónicas, sólo que a la inversa.

Las mujeres que el apóstol Mateo incluye en su genealogía del Mesías, tuvieron un pasado pecaminoso; pero al igual que la mujer adúltera, recibieron el mandato de Dios: “vete y no peques más”. Como humanos, somos muy prontos en discriminar a quienes tuvieron un pasado no encomiable como para recomendarlo a una iglesia; o a hermanos que por debilidad de fe, caen en el pecado; pero tarde o temprano escuchan la voz de Dios para volver al redil.

 Tal es el caso de estas cuatro mujeres de pasado con poca castidad, pero que aparecen en el momento preciso de la historia, para pertenecer a la genealogía de Jesús; porque estas mujeres no fueron enemigas del Dios (YHWH) del pueblo escogido por él.

Por ejemplo, el apóstol Pablo estaba seguro que los planes de Dios son incomprensibles para el ser humano, siempre listo para juzgar, para criticar y para condenar. Porque Pablo exclamó:

“!Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Cuán insondables son sus juicios, e inescrutables sus caminos!” (Romanos 11:33)

Sin duda, habrá muchos críticos del texto bíblico que condenarán la sabiduría de Dios al incluir a estas mujeres en la genealogía del Mesías prometido. Sin duda, los teólogos seguidores y defensores de la crítica textual, pondrán en duda la inclusión de estas cuatro mujeres en la genealogía del apóstol Mateo.. Porque Mateo se aparta de Lucas, quien en su genealogía sólo reconoce a hombres. Tampoco Mateo reconoce a tres reyes descendientes de Acab y Jezabel, porque respeta la maldición de Dios por boca del profeta Elías. “La descendencia de los malhechores jamás será nombrada” (Isaías 14:20). Por lo que es obvio que estas mujeres son dignas de ser nombradas.

Volvamos ahora a la genealogía del apóstol Mateo, en donde menciona a cuatro mujeres con un pasado de poca castidad; aunque entre ellas incluye a María, la madre de Jesús, el Mesías prometido, pero mujer al fin, en la genealogía de Jesús.

A continuación, voy a presentar la genealogía de Jesús, según el apóstol Mateo.

 

MUJERES EN LA GENEALOGÍA DE JESÚS POR MATEO

Capítulo 1:1-17

Verso 2, comienza con el patriarca Abraham

 

1)            TAMAR, mujer de Judá, tuvieron por hijo a Fares o Farés, según otras versiones

 

2)            RAHAB, mujer de Salmón, tuvieron por hijo a Booz

 

3)            RUT, mujer de Booz, tuvieron por hijo a Obed

 

4)            BETSABÉ (que fue mujer de Urías), mujer de David, tuvieron por hijo a Salomón

 

5)            MARÍA, desposada con José, recibieron mensaje divino de ser padres de Jesús, el Mesías; pero me concentraré en las primeras cuatro mujeres.

 

 

 

COMPARACIÓN CON LA GENERALOGÍA DE JESÚS, SEGÚN LUCAS

Lucas comienza su genealogía en el capítulo 3, versos 23 en adelante. Aquí cabe notar que el apóstol Mateo tomó gran parte de su información de su evangelio, del evangelio de Marcos, o de la Genealogía expuesta en el Templo; porque según los estudiosos de los cuatro evangelios, Marcos fue escrito primero y fue utilizado como fuente por Mateo y Lucas.

GENEALOGÍA DE JESÚS, SEGÚN LUCAS

Mientras Mateo comienza su genealogía con el patriarca Abraham hacia abajo, Lucas comienza con José, padre adoptivo de Jesús, retrocediendo hasta Adán, hijo de Dios. También hay que notar que Lucas solamente incluye a hombres en su genealogía, excluyendo a las mujeres que menciona Mateo.

Capítulo 3:23 hasta el final


1)            JOSÉ, padre adoptivo de Jesús hijo de MARÍA (omitida)

 

2)            DAVID, padre de Natán. Omite a Salomón, hijo de BETSABÉ (que fue mujer de Urías), a quien también omite

 

3)            SALMÓN, padre de Booz. Omite a RAHAB, madre de Booz, del linaje del Mesías

 

4)            BOOZ, padre de Obed. Omite a RUT la moabita, madre de Obed

 

5)            JUDÁ, padre de Fares. Omite a TAMAR, nuera de Judá, de quienes nacieron Fares o Farés y Zara o Zerah

 

 

Hasta aquí he comparado las dos genealogías que aparecen en los dos evangelios canónicos de Mateo y Lucas, los únicos que incluyen la genealogía de Jesús. Ni Marcos ni Juan se preocupan por explicar el origen humano del Mesías, ya que Marcos se interesa por el ministerio público de Jesús y de Juan el Bautista; mientras que Juan comienza su evangelio con el origen divino y eterno del Verbo, coexistente con el Padre.

Hay que notar, entonces, que Mateo tiene una mentalidad enfocada en mujeres que, a pesar de su pasado, son dignas madres de quienes conservan la línea genealógica de Jesús, comenzando con Abraham; en tanto que Lucas sigue la tradición patriarcal, al omitir a las mujeres que tuvieron parte importante en la conservación de las generaciones, que para él comienzan con Adán, hijo de Dios.

CONCLUSIÓN

Como queda dicho en este escrito, la genealogía de una persona es muy importante, especialmente para la cultura hebrea. Por eso, el primer libro de Crónicas, capítulo 9 y Nehemías, capítulo 11, narran lo importante que eran las genealogías para los judíos: “Contado todo Israel por sus genealogías, fueron escritos en el libro de los reyes de Israel” (1 Crónicas 9:1 RVR 1960),

Esta es la razón que me impulsó a estudiar la genealogía de Jesús, tanto en el evangelio de Mateo, como en el de Lucas. Aunque ambos se interesaron en la ascendencia de Jesús, el Mesías, ambos difieren tanto en el inicio, como en el final de la genealogía de Jesús. Sin embargo, ambas son muy importantes y por eso las he comparado para propósito de mi estudio.

(El próximo estudio será sobre las cuatro mujeres de manera individual y en forma detallada).

sábado, 3 de julio de 2021

 

DALILA, LA SEDUCTORA

Jueces 13-16

Amadeo Albuquerque Lara

El Psicólogo estadounidense de origen judío, Robert Greene, escribió un libro titulado El arte de la seducción. En ese libro, enumera muchas técnicas de seducción, pero referidas a los hombres. En la literatura clásica española hay algunos libros que también se refieren a la seducción. Por ejemplo, Don Juan Tenorio, del autor José Zorrilla, trata de un hombre como el seductor de mujeres; y el escritor Fernando de Rojas, autor de La Celestina, presenta a una vieja alcahueta que visita a las muchachas de familias adineradas, a quienes, con sus labias de seductora, las convence para que acepten al galán que ella les presenta. También, el escritor español Juan Ruiz, Arcipreste de Hita, en su Libro de Buen Amor, presenta a una alcahueta de nombre “Trotaconventos”. Se llama así, porque ella es la recadera entre monjas y clérigos, en los distintos conventos de la época.

Sin embargo, en este estudio voy a referirme a Dalila, quien es un personaje bíblico que posee el arte de la seducción con su cónyuge, Sansón. Solamente que la seducción de ella está relacionada con el dinero que le ofrecen los jefes filisteos, y también, como adoradora del dios filisteo Dagón, y enemiga del Dios de Israel, se propone engañar con labia a Sansón, el temible enemigo de los filisteos. La seducción de Dalila nada tiene que ver con la pasión de mujer que quiere ganar el amor del galán; aunque lo finge.

Por lo tanto, como se trata de una pareja, es difícil hablar de la mujer sin tomar en cuenta a su marido o compañero de vida. Ni tampoco podemos ignorar el origen de Dalila; quiénes son sus padres, de qué línea genealógica proviene, su nacionalidad, sus costumbres y su religión. Como la Biblia no aclara si Dalila era filistea, suponemos que lo era, por la confianza que los cinco príncipes filisteos depositaron en ella para sacarle la verdad a Sansón acerca del origen de su fuerza descomunal, y asi, poder destruirlo.

Por el lado de Sansón, sabemos que su padre se llamaba Manoa, pero no sabemos el nombre de su madre, aunque sabemos que la esposa de Manoa era estéril, pero que recibió la promesa de un hijo, quien liberaría al pueblo de Israel del dominio de los filisteos, quienes por cuarenta años habían sido el principal enemigo de los israelitas. Además, sabemos que Sansón fue de los últimos jueces de Israel y como tal, supo guiar a los israelitas en la fe de YHWH, Yavé. Por tanto, esta misión de Sansón de liberar al pueblo de Israel del mandato filisteo, lo llevó a buscar mujeres filisteas, aunque fueran prostitutas; lo hacía con el propósito de acercarse a ellos, y tal vez, con la intención de ganarse su confianza. Pero no puede haber confianza entre enemigos.

 Los padres de Sansón formaban un matrimonio dedicado al Señor, pues ambos creyeron en el mensaje del ángel de Jehová de que la esposa estéril de Manoa daría a luz un hijo, al cual llamaron Sansón y fue dedicado por sus padres como nazareo de Dios, en cumplimiento del mensaje del ángel (Jueces 13-16, Números 6:1-5).

Estos son los antecedentes de Sansón, cónyuge de Dalila, Pero por el lado de ella, no sabemos nada de su familia. No sabemos quiénes eran sus padres, ni de qué nacionalidad era. Sólo tenemos la información que nació y vivió en el valle de Sorec. Este valle estaba ubicado entre la frontera de los filisteos y de la tribu de Dan. Sorec era un valle y un río; por tanto, era una región fértil poblada de viñedos.

Sin duda a Sansón no le importó si Dalila tenía o no familia o si era prostituta o no, pues ya había tenido dos; sólo se enamoró de ella y pensó que sería el medio para estar cerca de los filisteos. Aunque la Biblia no registra el gentilicio filisteo de Dalila, damos por hecho de que lo era, porque los príncipes filisteos se valieron de ella para averiguar en qué consistía la fuerza de Sansón, para atarlo, dominarlo y destruirlo.

El pueblo de Israel había sido subyugado por los filisteos durante cuarenta años. Es obvio que estos príncipes filisteos no quisieran perder el dominio de Israel, y vieron en Sansón a un enemigo difícil de vencer. Este mero hecho nos demuestra que los filisteos le tenían miedo a Sansón, por la enorme fuerza con que Dios lo había dotado, porque Dios lo había escogido desde el vientre de su madre para aliviar el sufrimiento de su pueblo, y liberarlo del dominio filisteo.

 

Entonces, los filisteos al saber que Sansón se había unido a Dalila, quien gozaba de la confianza de ellos, vienen donde ella para que sea su aliada, y en consecuencia, le ofrecen mil cien siclos (monedas) de plata cada uno de los cinco príncipes filisteos. Si el siclo de plata se cotiza en dos dólares con veinte centavos, cada jefe filisteo le daría dos mil cuatrocientos veinte dólares actuales. Entonces, Dalila recibiría la cantidad de doce mil cien dólares de parte de los cinco príncipes filisteos. Esto era una suma de dinero que tentó a Dalila e inmediatamente entró en acción.

Dalila comenzó a poner en práctica sus mejores métodos de seducción. De una vez le pregunta en qué consiste su gran fuerza y qué haría en caso que lo ataran y lo dominaran. Insiste en su misión seductora, formulándole tres veces las mismas preguntas. Siguiendo con su arte de seducción, apela al sentimiento amoroso, tocándole lo más tierno de la pasión amorosa que él sintió por ella, cuando la vio por primera vez.

“Y ella le dijo: ¿Cómo dices: Yo te amo, cuando tu corazón no está conmigo? Ya me has engañado tres veces, y no me has descubierto aún en qué consiste tu gran fuerza”. (Jueces 16:15)

Dalila está concentrada en el dinero ofrecido por los jefes filisteos y no se da por vencida. Pero, aunque ella apela al amor, la seducción va más allá del amor. Ella va por el dinero, porque nunca pensó en ser esposa, ni mucho menos en ser madre. Entonces, arremete con mayor fuerza para sacarle la verdad. Ante la insistencia de su amada, el que nació nazareo por la promesa de Dios a su madre, se rinde ante las labias y la falsedad del amor, y le confiesa que su fuerza radica en la abundancia de su cabellera. Aunque en el libro de Números (cap.6) no se menciona que el dejarse crecer el cabello como nazareo, sería motivo de adquirir una fuerza descomunal, pero es lo que Sansón cree.

Sansón le dijo a Dalila que si él perdía el cabello, también perdería su fuerza y “sería como todos los demás hombres”. (Jueces 16:17). Pero Sansón estaba equivocado, la fuerza venía de la promesa hecha por el ángel de Dios. Su cabellera sólo representaba su voto de nazareo. Por tanto, Dios se apartaría de él, le quitaría la fuerza como consecuencia de la violación a sus votos de nazareo de Dios. Sansón en ese momento estaba cambiando su nazareato por el amor de Dalila, al igual que Esaú vendió su primogenitura a cambio de un guiso de lentejas. Qué bajo valoraron estos hombres el voto de dedicación a Dios.

 Eso era exactamente lo que Dalila buscaba. Como filistea, se burlaría del Dios de Israel y de los votos de Sansón como nazareo de Dios. Como todo filisteo, Dalila sólo creía en el poder de su dios Dagón y era enemiga del Dios de Israel, a quien ella pretendía derrotar, al vencer a Sansón.

Al final, cuando Dalila le saca la verdad, los filisteos lo amarran, lo dominan y lo llevan a Gaza, la principal ciudad filistea, para encarcelarlo. Pero un día dedicado al dios filisteo, Dagón, sacan de la cárcel a Sansón para que sirviera como una especie de payaso, "Y llamaron a Sansón de la cárcel, y sirvió de juguete delante de ellos; y lo pusieron entre las columnas”. Pero los filisteos no sabían que al posesionarse Sansón entre las columnas del templo de Dagón, estaban proporcionándole a Sansón su venganza, para lo cual él había nacido: la liberación de Israel del dominio filisteo. Porque Sansón mataría en ese día, más filisteos que los que había matado en su vida (Jueces 16:30).

Dalila sin duda estaba gozosa con sus cinco mil quinientas monedas de plata, pero al igual que Judas con sus treinta piezas de plata, no los gozaría por mucho tiempo. Aunque Dalila agradeciera a su dios Dagón por su poder sobre el Dios YHWH Yavé de los hebreos, al final Dagón quedó bajo las ruinas de su propio templo. Por supuesto, Dalila nunca se imaginó que esto también sería su final, Sansón derribó el templo de Dagón, el cual cayó sobre todo el público que estaba divirtiéndose a costa del prisionero Sansón. Y sin duda, entre el público estaba también Dalila y los cinco jefes filisteos que la había conquistado por dinero.

CONCLUSIÓN

Con este estudio sobre Dalila finaliza la serie de “Mujeres de mal fe”. Hemos leído que las mujeres extranjeras guiaron a sus maridos a la terrible apostasía. Ellas los llevaron a negar al Dios de sus padres, por corresponderles a sus amores falsos y por agradar a sus mujeres en cultos idolátricos; a construir altares y templos en honor de sus dioses paganos.

Estas mujeres, Jezabel, Atalía y Dalila, se convirtieron en sacerdotisas de sus dioses, para desviar de la fe no solamente a sus maridos, sino también al pueblo escogido de Dios. Sin duda, como sacerdotisas de un rito idolátrico y de prostitución “sagrada”, utilizaron con sus maridos las mejores técnicas sexuales y de seducción, para mantenerlos fieles con ellas y con sus dioses; y para que apostataran en contra del Dios de sus antepasados. Pero el final de cada una de ellas y sus maridos fue terrible y desastroso, “Porque la paga del pecado es muerte” (Romanos 6:23).