miércoles, 6 de mayo de 2020




PALABRAS DESTACADAS RELACIONADAS CON EL CORONAVIRUS
Amadeo Albuquerque Lara

Actualmente, han aparecido varias palabras de uso común en relación con la pandemia de la Covid-19. Algunas de ellas las usa el público como sinónimos de coronavirus; otras, son diferentes nombres que le dan en otros lugares en donde se habla español. Como siempre, en la nomenclatura de los objetos siempre se manifiesta la diversidad de términos aplicados a un mismo objeto o fenómeno.

Por ejemplo, mientras en España prefieren el término “barbijo”, en Nicaragua es más común el término mascarilla o tapaboca. Sin embargo, en los diccionarios encontramos la designación de “máscara quirúrgica”. Otros nombres que se le dan al mismo objeto son cubrebocas y nasobuco.

Aquí pongo en órder alfabético los diferentes nombres de la mascarilla:
Barbijo, cubrebocas, máscara quirúrgica, mascatilla, nasobuco y tapaboca.
También, los médicos están usando el “protector facial”, el cual es una máscara de plástico que cubre desde la parte superior de la frente hasta el cuello. En inglés se llama “Face Shield” o escudo facial.

Por otro lado, el diccionario de la Real Academia Española (RAE) registra las palabras ‘confinar’ y ‘confinamiento’, pero no se encuentra todavía ‘desconfinar’ ni ‘desconfinamiento’. Sin embargo, Fundeu autoriza el uso de ambas palabras, porque dice que cumplen con las reglas de formación de palabras.

 Por ahora, la RAE todavía no ha incluido las siguientes palabras en el DRAE, pero las tiene en estudio para próximas ediciones y son las siguientes:
“Coronavirus, coronavírico; Covid-19; cuarentenar, cuarentenear, encuarentenar; desescalar, desescalada; desconfinamiento”.

En conclusión, como la lengua le pertenece al pueblo y el habla le pertenece a la lengua, con cada fenómeno social o científico, aparecen nuevas palabras que enriquecen el léxico de la lengua; a veces estas nuevas palabras o neologismos, se crean en otro idioma y se traducen para la comunidad en donde también se necesitan
.
En nuestro caso, como el idioma inglés es la lengua en contacto con el español, la mayoría de estos neologismos provienen de esa comunidad científica. Pero una vez introducidas al español, caen al torrente del habla y sufren los cambios, según las distintas regiones y dialectos. Así se enriquece la lengua española, sin que se piense que el español está en peligro, como suponen los puristas.

jueves, 30 de abril de 2020



EN OCASIÓN DE LOS 307 AÑOS DE FUNDACIÓN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA, EN ABRIL DE 1713

LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA Y LA LINGÜÍSTICA
Amadeo Albuquerque Lara

La Real Academia Española (RAE) fue creada en Madrid, España, el 1 de abril de 1713, bajo el reinado de Felipe V y por iniciativa de Juan Manuel Fernández Pacheco (1650-1725), marqués de Villena, quien también fue su primer director. Esta institución fue creada con el fin de regular el idioma español, según su lema: “LIMPIA, FIJA Y DA ESPLENDOR”.
En ocasión de que el 1 de abril de este año 2020 se cumplen 307 años de su fundación, he decidido dedicar unas cuantas líneas respecto al propósito, objetivo y funciones para los que fue ideada y, para destacar los cambios que ha experimentado en estos años de evolución y avances en el estudio de nuestra lengua. Desde su fundación, la RAE funcionó como un juez que decidía qué palabra o locución era correcta, y sigue siendo así, aunque en un mínimo de diferencia.
No obstante, pregunto: ¿Puede una corporación como la RAE ponerle reglas a una lengua que no sólo se habla en España, sino en gran parte del globo terráqueo? La respuesta lingüística es NO. La respuesta de la Gramática Normativa, a la que se aferra la RAE, es SÍ. Y esta ha sido la función de la RAE.
Por la misma razón, María Ángeles García, licenciada en filología hispánica afirma: ‘La lengua pertenece al pueblo, no a los académicos”. También el “catedrático Carlos Subirats, de la Universidad Autónoma de Barcelona […] critica a las academias:
“Las academias son anacrónicas y su incidencia en el mundo actual es nula. El problema de la lengua no es si se acepta una palabra o si ‘sólo’ lleva o no acento, el reto es el procesamiento de textos por medios electrónicos, por ejemplo, crear programas que entiendan textos enormes y te devuelvan una respuesta”. (Catedrático Carlos Sibirats, Barcelona)
El concepto de este catedrático de Barcelona está de acuerdo con los criterios de Noam Chomsky, creador de la Lingüística Generativa, la cual afirma que cada individuo nace con la facultad de una gramática universal (GU), capaz de aprender y dominar la gramática particular de la lengua en donde le toca nacer.
Sin embargo, la RAE comenzó su definición de ‘gramática’ como un arte y actualmente todavía lo confirma en su cuarta acepción de ‘gramática’: “Arte de hablar y escribir correctamente una lengua”. Quiere esto decir que quienes hablan y escriben una lengua sin aplicar la gramática de las “gentes cultas”, cometen “barbarismos”, “solecismos” y otros “vicios del lenguaje”, aunque manejen la gramática particular de esa lengua. Sin duda, aquí es donde se debe aclarar que la ‘gramática’ a la que se refiere la RAE es a la que impone una élite cultural, política y económica. Es la ‘gramática’ financiada, pensada y aprobada por reyes, marqueses y grandes empresas de la sociedad española. No se refiere pues a la gramática que maneja cada individuo que habla la lengua española, en nuestro caso específico.
Por esa simple razón, el catedrático Subirats defiende:
“La lingüística no es una cosa de letras y normas, implica neurociencias, psicología, ciencia computacional, inteligencia artificial...”,  (Subirats, director del proyecto del Diccionario Electrónico en Español y numerosos grupos de investigación” (eldiario.es).
Para entender la esencia del objetivo y funciones para los que fue creada la RAE, debemos primero examinar el nombre de la Corporación Española: “Real Academia Española…” La palabra “Real” viene de la realeza española (el Rey Felipe V); “Academia” entroniza el concepto de gente culta; y “Española”, se enmarca en el territorio en donde se desarrolló el idioma y en donde se fundó la ilustre Corporación.
En pleno siglo XXI, La Real Academia Española no es del pueblo español; ni tampoco de la comunidad hispanohablante. aunque su cuna sea España. Sin embargo, como son los reyes de España junto con otras empresas gigantes de España las que la financian, su nombre y los motivos de su creación no pueden cambiar.
Pero en cuanto a la definición de ‘Gramática” de la Real Academia Española, la Lingüística Generativa aclara lo que debemos entender por la gramática de una lengua natural:
“La gramática de una lengua debe tener como objetivo “formular las reglas y principios por medio de los cuales un hablante es capaz de producir y comprender todas las oraciones posibles y aceptables de su lengua”’. (Gramática generativa)
De manera que cualquier hablante de español sabe la gramática de su lengua si es capaz de producir y comprender todas las oraciones posibles y aceptables de su lengua; no necesariamente manejar la gramática de la élite española. Por tanto, sabe cuáles oraciones no son posibles ni aceptables, de forma natural. De manera que el concepto de gramática como “arte de hablar y escribir correctamente una lengua” queda descartado. La gramática como parte de la lingüística, es una ciencia. Este concepto de ‘gramática’ de la RAE se reduce a “las gentes cultas” y a la alta literatura, pero no a la gramática que maneja cualquier hablante de español.
Por si nos queda duda de los fines y objetivos de la creación de la RAE, veamos lo que afirma El director de la RAE, Santiago Muñoz Machado.
“la RAE tiene que centrar su actividad en los fines que le marcan sus estatutos. Desde su fundación, el diccionario, la gramática, la ortografía y la edición de obras representativas de la mejor literatura en castellano han sido sus misiones fundamentales”. (eldiario.es.)
Leamos otra vez:
“la edición de obras representativas de la mejor literatura en castellano han sido sus misiones fundamentales. Estas obras hay que mantenerlas al día porque la lengua evoluciona y nuestros textos marcan la normativa, la pauta que siguen los quinientos millones de hispanohablantes. Somos la entidad reguladora de la lengua, junto a las Academias integradas en la asociación Asale. Y lo hacemos a través de esas obras”. (Entrevista a eldiario.es).
Queda muy claro: los 46 académicos que forman la RAE en España son los “guardianes de la lengua española” de más de quinientos millones de hablantes de esta lengua, esparcidos en las distintas partes del planeta Tierra y es una lengua alimentada por las lenguas locales y las variantes y de las lenguas en contacto, entre ellas, las lenguas indígenas.
            Es decir, el ‘castellano’ de la mejor literatura, no el español general, es la base de la gramática normativa española. Son palabras del director de la RAE, no mías. El director quiere mantener la lengua española con el refinamiento de escritores cultos, representantes de la “mejor literatura”, y además, previene la evolución de la lengua.
Pero si una lengua, cualquier lengua, se somete a una sola norma: de la mejor literatura, no evoluciona, ni se enriquece. Se queda estática en los libros, como una fotografía del recuerdo. Es exactamente lo que pasó con el latín clásico. Pero fue la lengua del pueblo: el latín popular o llamado ‘vulgar’ el que dio origen a otras lenguas: las lenguas romances, de las cuales evolucionó el español que ahora hablamos; enriquecido por lenguas prerromanas, íberas, celtas, germanas, árabe y nativas de América; sólo para mencionar unas cuantas.
Con el fin de documentar mi escrito, me he referido a una entrevista publicada por el “eldirio.es” acerca de cómo funciona y quién financia a la Real Academia Española (RAE). Por eso, he transcrito fragmentos de la entrevista del director de la RAE, y de lingüistas calificados.
En cuanto a quiénes financian y cómo funciona la RAE, Raquel Ejerique escribe:
“Amparada por los reyes, las más grandes empresas y los sucesivos gobiernos, la Real Academia Española se dedica a la regularización lingüística del castellano desde principios del siglo XVI. (Raquel Ejerique, 29 de enero de 2020).
Pero la RAE tiene sus críticos, quienes entienden el papel de las academias y los avances en los estudios de la lengua española general. El catedrático Carlos Subirats, de la Universidad Autónoma de Barcelona, es uno de ellos.
Sin embargo, actualmente la RAE se ha dedicado a suprimir letras del alfabeto, a suprimir acentos que marcan la categoría léxica y a sugerir normas ortográficas para los extranjerismos; que si WhatsApp se debe escribir como “wasap” o como “guasap”, cuando los usuarios de esta aplicación prefieren la forma original. Pero ante el empuje de la tecnología, la RAE se ha conformado con dictar normas de cómo “españolizar” los extranjerismos; pero no en todos los casos, a sustituirlos.
“La lingüística no es una cosa de letras y normas, implica neurociencias, psicología, ciencia computacional, inteligencia artificial...”,
agregó Subirats, director del proyecto del Diccionario Electrónico en Español y numerosos grupos de investigación. (Entrevista a eldiario.es).
Para concluir, me resta afirmar que los objetivos, fines y funciones de la Real Academia Española, en sus más de trescientos años, es poco lo que han avanzado en cuanto a la filología, y menos en cuanto a la lingüística como ciencia; porque no hay que confundir ‘filología’ con ‘lingüística’. Son dos cosas diametralmente opuestas que algunos confunden. La filología estudia los textos de la mejor literatura; mientras que la lingüística estudia la gramática del habla, el habla de cualquier lengua o dialecto; pero no le pone epítetos a ninguna variante estudiada, sino que explica cómo se estructuran esas variantes en el habla de una lengua.
Pero en cuanto a la RAE, es natural que si recibe su apoyo económico de reyes de turno y grandes empresas españolas, tendrá que estar sometida a las normas de la élite que la sostiene.
Como actualmente la RAE cuenta con otras veintidós academias esparcidas en los países de habla hispana. En consecuencia, respeto la autoridad y capacidad intelectual y académica que ellos representan; pero en lo general, son pocas las contribuciones independientes. Porque la mayoría de las disposiciones normativas proceden de España, desde un salón en cuyos sillones se sientan 46 afamados escritores, y unas cuantas escritoras, todos representativos de la “mejor literatura”, quienes discuten y aprueban las principales disposiciones que regulan la lengua española, porque ellos son los “guardianes de la lengua española”. Ellos “limpian, fijan y dan esplendor”, según el lema de la Real Academia Española, lema impuesto a nuestro idioma” hablado por más de 500 millones,
Pero hace falta que por lo menos diez de esos 46 escritores fueran lingüistas que también le dieran crédito a la lengua hablada y explicaran los criterios del porqué la lengua de España y la de América tienen tantas variaciones, llamadas también dialectos; en vez de llamarles vicios del lenguaje, barbarismos, solecismos y otros ismos a esas variaciones que no solamente ocurren en el idioma español, sino que son producto de la creatividad y dominio de los hablantes. Y que no me nieguen estos académicos que en España no abundan los dialectos, según las distintas regiones.
Y recordemos: si a una lengua se le imponen reglas dictadas por una élite “de la mejor literatura”, esa lengua quedará estática, no evoluciona; por lo tanto, no será la lengua de esos más de 500 millones de hablantes. Sin embargo, repito: respeto la capacidad intelectual de los miembros de las otras 22 academias; pero ellos deben de ser conscientes que son aquellos 46 sillones en España los que dictan las normas definitivas.


martes, 31 de marzo de 2020


ANIMALES SALVAJES SE TOMAN LAS CALLES DE CIUDADES IMPORTANTES, POR LA CUARENTENA DEL COVID-19
Amadeo Albuquerque Lara

Los cabros salvajes andan en las calles de Gales, Reino Unido; los cisnes navegan en los canales de Venecia; en otras ciudades, los ciervos pastan en los jardines y los coyotes deambulan por las calles de San Francisco, California.

El coronavirus ha cambiado todo en el mundo. Las familias se han juntado para pasar en casa la cuarentena, los centros de trabajo han decidido enviar a sus empleados a trabajar en casa; la Plaza de San Pedro en Roma luce vacía, pero los hospitales del mundo están colapsados por el inmenso número de pacientes infectados del mortal virus.
El Vaticano está resguardando al papa, la realeza está en cuarentena, con algunos de sus miembros infectados del Covid-19; los líderes del mundo están indecisos si priorizar la vida humana o la economía.

Algunos valores éticos se han trastocado al punto que algunos médicos han sido forzados a decidir a quién salvar de la epidemia y a quiénes dejar morir.
Las guerras han cesado por un tiempo, pero el odio y el deseo de poder no han cambiado. Sin duda, en cuanto pase la pandemia del coronavirus, el mundo volverá a ser como antes. Ojalá esté equivocado.

sábado, 14 de marzo de 2020


UN VIRUS Y NO LA BOMBA ATÓMICA ACABARÁ CON LA POBLACIÓN DE LA TIERRA, Stephen Hawking
Amadeo Albuquerque Lara
Stephen Hawking, físico británico, en una entrevista en octubre de 2001 con el diario británico The Daily Telegraph ASEGURÓ que sería un virus y no la bomba atómica lo que acabaría con la población de la Tierra.
El profesor Hawking falleció un día como hoy,l 14 de marzo de 2018, pero además de todas sus teorías sobre el origen del universo, la relatividad general y los agujeros negros, aseguró en su entrevista de 2001 que existía el peligro "que accidental o voluntariamente, se cree un virus que destruya a la raza humana".
Los científicos de laboratorios suelen ensayar diferentes tipos de virus, pero de pronto se les escapa un virus fuera de control, como el coronavirus que ya ha sido declarado como pandemia; es decir, ya ha alcanzado niveles mundiales.
Pero también, el doctor Hawking advirtió sobre el calentamiento global como una amenaza para la vida en el planeta Tierra.
Entonces, podemos concluir que son los mismos humanos los que están fabricando y creando las condiciones para la destrucción de la humanidad: la bomba atómica, el calentamiento global y ahora el virus COVID-19, son obras del mismo ser humano que está cavando su propia sepultura.

jueves, 27 de febrero de 2020



LENGUAJE INCLUSIVO

Amadeo Albuquerque Lara

Sin duda el lenguaje inclusivo es un tema que ha estado rondando en las noticias y en las redes sociales, a partir de 1970 debido a la oleada del feminismo de la época. Este movimiento aduce que es necesario reformar el idioma español para hacer visible el género femenino.

Sin embargo, la Real Academia Española ha afirmado que no es el idioma el que debe hacer visible el feminismo, sino la actitud de la sociedad, especialmente, la tendencia machista de la sociedad la que debe dar el valor que se merece la mujer.

Como estudiosos de la lengua española nos llama la atención el porqué hasta en el año 1970 aparezca este reclamo, después de ocho siglos de existencia del romance castellano en forma escrita, con sus pronombres masculinos y femeninos bien diferenciados; mientras que en otros casos, el masculino se ha utilizado de manera inclusiva para ambos sexos. Y así lo entendimos sin confusiones de sexo. Cuando decimos “los ciudadanos”, hemos comprendido que se incluye a hombres y mujeres, no solamente a hombres.

Digo que hasta después de ocho siglos, porque El Cantar de Mio Cid fue compuesto quizás en el siglo once, pero copiado por Per Abbat en el siglo doce. Los críticos, en su mayoría, están de acuerdo con la fecha de publicación propuesta de fines del siglo doce.

Pero el colmo es que este movimiento feminista ahora ha introducido la letra “X”, la letra ”E” y la arroba “@” para indicar hombres y mujeres en los pronombres y determinantes: otrxs, lxs, nosotrxs, todxs, “l@s”, tod@s ; además de todos y todas.

 Mi pregunta es: ¿a qué fonema español representan todos estos signos propuestos por el lenguaje inclusivo? Seamos serios con la morfología española y demos el lugar que se merece la mujer dentro de nuestra sociedad. Como hombres, demos el tratamiento debido a la persona, pero no destruyamos la morfología que ha existido ya durante diez siglos, pues ya estamos en el siglo veintiuno.


viernes, 14 de febrero de 2020


MIS REFLEXIONES SOBRE EL CONCEPTO MODERNO DE DEMOCRACIA
Amadeo Albuquerque Lara

La palabra "democracia" es de origen griego y significa "el gobiern del pueblo" o "gobierno popular". Pero el concepto moderno es muy diferente: modernamente se considera gobierno democrático el que cambia de gobernante cada cuatro u ocho años. Con el inconveniente que cuando hay cambio de persona en el gobierno, hay también cambio de partido político y este hecho trae como consecuencia que el partido contrario deshace las leyes y adelantos del gobierno anterior.

Otra práctica "democrática" moderna es que quien o quienes representan al pueblo es un grupo legislativo: llámese asamblea, congreso, cámara alta o cámara baja, cámara de representantes o senado. Estos grupos legislativos están conformados por diputados o senadores, según el país.

Por otro lado, los sistemas de elecciones de un gobernante son completamente diferentes en cada país. En algunos países se cuenta el número de votos y se hace honor a una mayoría relativa. Mientras que en otros países, es una comisión electoral la que decide quién gana las elecciones. En todo esto, me refiero a los países llamados democráticos,.

Pero una vez elegido el presidente o presidenta, el grupo legislativo que logra mayoría, se dispone a apoyar al gobernante miembro de esa mayoría. Pero hay algo más. El presidente del país puede tener el derecho al veto. De manera que en este caso, el presidente se coloca sobre el grupo legislativo y, por supuesto, sobre el pueblo. Entonces, ¿quién realmente ejerce el poder: el grupo legislativo, el pueblo o el presidente? Por supuesto, es el presidente quien ostenta el poder absoluto; pero en este concepto de democracia, al presidente no se lo llama dictador, aunque lo es.

Entonces, ¿qué es DEMOCRACIA?

jueves, 30 de enero de 2020



"LA POESÍA CASTELLANA"  Rubén Darío, (El Salvador, 1882)
Amadeo Albuqurque Lara

Comparto  un comentario sobre el poema “La poesía castellana” de Rubén Darío, como un tributo lingüístico en ocasión de los 153 años de su nacimiento (1867 – 1916).
Rubén Darío fue un poeta desde niño. Muy temprano en su niñez empezó a escribir poemas con temas familiares y de la cultura que compartía. Sin embargo, no voy a referirme a esos poemas de la niñez, sino a uno muy especial de su adolescencia. Se trata del poema “La poesía castellana” escrito en el El Salvador, en 1882, cuando apenas tenía quince años de edad.

Pero me llama la atención que Google no lo registre en su motor de búsqueda; pero más raro es todavía que los escritores y estudiosos darianos no le den el valor que tiene. No voy a elucubrar las razones del porqué, pero es una lástima.

El poema “La poesía castellana” tiene 47 estrofas en las que imita el léxico, la ortografía y la sintaxis de la época de cada poeta, comenzando con los siglos once y doce hasta el siglo diecinueve. El conocimiento que Rubén tenía del estilo, métrica, ortografía y vocabulario de cada escritor y su época es maravilloso. Por razones de espacio y para ahorrar el tiempo de los lectores, sólo voy a transcribir una estrofa de los primeros poetas de los siglos doce hasta el quince, para que gocen del ingenio de nuestro Rubén.

Rubén comienza el poema “La poesía castellana” con el poema del Cantar de Mio Cid, de los siglos once y doce. Observen cómo imita la producción literaria de un trovador y su interpretación popular por juglares de esos siglos.

Fablávase rvda et torpe fabla
cuando vevía grand Cid Campeador,
e lvego quando le fiçieron trovas,
ben sopieron trovas le far.

A continuación, lo parafraseo en español actual:
(Hablábase ruda y torpe habla
Cuando vivía el gran Cid Campeador,
Y luego cuando le hicieron trovas,
Bien supieron hacerle trovas.)

La siguiente prosa que imita Rubén es de la época del rey Alfonso X El Sabio; notemos que mientras nuestro poeta llama al castellano de los siglos once y doce “lengua ruda y torpe”, sin embargo, ensalza la prosa del siglo trece, del rey Alfonso, con los adjetivos “clara”, “letrada”, “artizada”, “deleytosa”, “admirada” y “precyosa”, según la estrofa que sigue.

Façia ya assaz clara e assaz letrada prosa
el sabio rey Alphonso, e era bona cosa:
ca ovo ya artizado e era deleytosa
e ovo de ser admyrado
ca foé assaz precyosa.

(Hacía ya también clara y también letrada prosa
el sabio rey Alfonso, y era buena cosa: porque hubo ya era artística y era deleitable
y hubo de ser admirado, porque fue también preciosa).

 Del estado de lengua de los siglos once y doce al trece, ha trancurrido un siglo de evolución del castellano, pero Rubén percibe ese cambio lingüístico con la precisión de un filólogo.

El siguiente poeta es don Juan de Mena. principios y mediados del siglo quince, trova que Rubén considera “con gracia no poca”, “tyernas”, “querellosas” y “muy dignas”. A continuación, una estrofa dedicada a este poeta.

Lvego Johan de Mena con graçia non poca
 fiço las trovas tyernas, querellosas,
e fveron entonce ya mui dinas cosas
trovas que cantava la su dolçe boca.

(Luego Juan de Mena con gracia no poca
Hizo las trovas tiernas, querellosas,
Y fueron entonces ya muy dignas cosas
Trovas que cantaba la su dulce boca.)

Para la época de don Juan de Mena han transcurrido cinco siglos en la evolución del romance castellano y así lo capta en su ingenio nuestro poeta Rubén. El adolescente Darío nunca estudió en una universidad, pero desde niño había leído la Biblia, El Quijote, las Mil y una noches, etc. Es decir, Rubén fue un encomiable autodidacta, con un cerebro capaz de interpretar, conservar y reproducir lo que leía. Rubén fue un devorador de libros e intelectual precoz, admirado por muchos, rechazado por el gobierno de turno de su país natal, pero bienvenido por gobiernos e intelectuales extranjeros.

Darío en su poema “La poesía castellana” continúa su recorrido por los siglos dieciséis, diecisiete hasta el diecinueve. Y para finalizar, en la penúltima estrofa de su largo poema de 47 estrofas, menciona a José María Heredia  (Santiago de Cuba, 31 de diciembre de 1803; † Ciudad de México, 7 de mayo de 1839), Ricardo Palma. (Lima, 1833 - Miraflores, 1919) y José Manuel Marroquín Ricaurte.

A los diecinueve años se fue a Chile y, aunque al principio sufrió menosprecio, con su libro Azul saltó al reconocimiento del afamado escritor español, don Juan Valera, quien le dio el espaldarazo literario. Desde entonces Rubén Darío fue reconocido como el padre del movimiento literario llamado Modernismo y como Príncipe de las letras castellanas.

Y para finalizar, aunque Darío apenas comenzaba su carrera literaria, sus poemas demostraban la erudición tanto en la poesía, como en la lengua castellana. Sin embargo, Rubén empezó a conocerse a nivel internacional con su libro Azul escrito en 1888, en Chile. Pero fue don Juan Valera, quien en una carta  elogiaba la calidad de la obra de nuestro poeta. A partir de Azul las obras de Darío circularon por el mundo literario, especialmente en Chile, Argentina y España. Queda aquí expresado mi tributo lingüístico a nuestro ilustre poeta Rubén Darío, por el poema de su adolescencia: “La poesía castellana”.